NO CULPABLE EN EL PROCESO DE NUREMBERG
Los argumentos de la defensa
Carlos W. Porter
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Not Guilty at Nuremberg – Spanish translation
with dual language references: English page numbers and German
page numbers in [brackets]. Revised by
and © Carlos Porter 1996. FOR PRIVATE STUDY OR INTERNET USE
ONLY -- MAY NOT BE REPRODUCED IN BOOK FORM WITHOUT PERMISSION.
En memoria de Reinhold Elstner. |

INTRODUCCION
La revisión de la historia es tan vieja como la historia
misma.
Los Anales de Tácito, por ejemplo (xv 38), hacen mención
de un "rumor" según el cual Nerón habría quemado Roma. Otros
historiadores romanos repitieron el "rumor" como si fuera un
"hecho" (Suetonius, Nero, 38; Dio Cassius, Epistulae, lxii 16;
Pliny, Naturalis Historia xvii 5).
Los historiadores posteriores dudaron de este "hecho" y lo
degradaron a un simple "rumor".
En 1946, se consideró un "hecho probado" que los nazis hubieran
fabricado jabón de grasa humana (Sentencia, Proceso de Nuremberg,
IMT I 252 [283]; VII 597-600 [656-659]; XIX 506 [566-567]; XXII
496 [564]).
Desde entonces este "hecho" aparentemente ha pasado a ser
nada más que un "rumor" (Hilberg, Destruction of the European
Jews [Destrucción de los judíos europeos], edición "revisada,
definitiva", Holmes and Meier, NY, p. 966: "El origen del rumor
del jabón humano sigue desconocido hasta el día de hoy").
El "rumor", de origen soviético ( un jarrón de un misterioso
material maloliente, Prueba URSS 393), que no fue objeto de
ninguna prueba médica forense, se halla en el Palacio de la
Paz en La Haya, Holanda. Los funcionarios del Palacio lo muestran
a ansiosos visitantes y les dicen que es auténtico, pero parecen
no responder a cartas de personas que intentan examinarlo.
En 1943, el "rumor" era que los nazis estaban masacrando
a los judíos asándolos al vapor, quemándolos con aceite caliente,
sumergiéndolos en agua hirviendo, electrocutándolos, succionándolos
al vacío, y asfixiándolos con gas ( The Black Book: The Nazi
Crime Against the Jewish People [El Libro negro: El crimen nazi
contra el pueblo judío], pp. 270, 274, 280, 313, presentado
como "evidencia" a la Comisión de Nuremberg).
En 1946, las muertes por asfixia con gas llegaron a considerarse
un "hecho", mientras que las masacres por medio de vapor, por
aceite caliente, por inmersión en agua hirviendo, por electrocución,
y por succión al vacío quedaron como simples "rumores" (Nota:
las masacres por medio de vapor fueron "probadas" en el proceso
de Oswald Pohl, cuarto proceso de Nuremberg, NMT IV, 1119-1152).
La "evidencia" de que los nazis habían masacrado a los judíos
asfixiándolos con gas es no es cualitativamente mejor que la
"evidencia" de que los habían matado por medio de vapor, por
aceite caliente, por inmersión en agua hirviendo, electrocutándolos,
o succionándolos al vacío. Nos parece legítimo poner en duda
esta "evidencia".
Este libro consiste, no en una "revisión" de la historia,
sino en una sencilla guía a materiales históricos que han sido
olvidados. Se olvidan las 312.022 declaraciones juradas notariales
presentadas por la defensa durante el primer proceso de Nuremberg,
pero se recuerdan muy bien las 8 ó 9 declaraciones juradas que,
según la fiscalía, las "refutaban" a todas (XXI 437 [483]).
Este libro contiene muchas referencias a numeración de páginas.
No las citamos para confundir, impresionar, o intimidar al lector,
ni para probar la verdad de las alegaciones hechas, sino sencillamente
para ayudar a aquellos interesados a hallar cosas de interés.
Es el lector quién debe decidir si las declaraciones de la defensa
son más dignas de confianza que el jabón de grasa humana (Documento
URSS-397), los calcetines de cabellos humanos (Documento URSS-511),
o las hamburguesas de carne humana (Prueba 1873, proceso de
Tokio) de la fiscalía.
Nota:
IMT = International Military Tribunal (Tribunal
Internacional de Nuremberg, en 4 idiomas)
NMT = National Military Tribunal (procesos
norteamericanos de Nuremberg, en inglés)
En ausencia de indicaciones que indiquen lo contrario, toda
paginación se refiere a la IMT (edición norteamericana) con
la paginación alemana [entre corchetes].
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MARTIN BORMANN
BORMANN fue acusado de "persecución religiosa" y muchos otros
crímenes graves. El abogado de Bormann, el Dr. Bergold, indicó
que muchos países modernos (refiriéndose a la Unión Soviética)
son expresamente ateos, y que las ordenanzas que prohibían a
los curas ocupar altas funciones en el Partido (esto es, en
el partido nazi) no se podrían considerar como "persecución".
En las palabras del Dr. Bergold:
"Al Partido se le considera como criminal, como una conspiración.
¿Es un crimen prohibir a ciertas personas hacerse miembros de
una así denominada conspiración criminal? ¿Se considera esto
un crimen?" (V 312 [353]).
Se presentaron documentos según los cuales Bormann había
prohibido toda persecución religiosa, permitiendo expresamente
que se enseñara religión (XXI 462-465 [512-515]). Una condición
de esta orden fue que se debía utilizar el texto bíblico completo;
se prohibieron todas las supresiones, manipulaciones, y distorsiones
del texto. Las iglesias recibían subsidios del gobierno hasta
el fin de la guerra. Debido a la falta de papel durante la guerra,
se impusieron restricciones a la impresión de todos los periódicos,
no tan sólo a los periódicos religiosos (XIX 111-124 [125-139];
XXI 262-263; 346; 534; 539; [292-293; 383; 589; 595]; XXII 40-41
[52-53]).
El abogado de Bormann tuvo poca dificultad para mostrar que
a éste no se le podía condenar por ningún delito bajo las leyes
de ningún país, estando claro que los estenógrafos no tienen
responsabilidad criminal por los documentos que ellos firman.
No obstante, para la fiscalía la ley no era aplicable, y Bormann
fue condenado a la horca. La sentencia habría de aplicarse en
forma inmediata, a pesar de los numerosos testimonios según
los cuales Bormann había muerto en la explosión de un tanque,
y difícilmente estaría disponible de cuerpo entero (para ser
ahorcado), presentándose así ciertos problemas de naturaleza
práctica (XVII 261-271 [287-297]).
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ORGANIZACIONES CRIMINALES
La evidencia de la defensa con respecto a las s upuestas
"organizaciones criminales" consiste en los testimonios orales
de 102 testigos y de 312.022 declaraciones juradas notariales
(XXII 176 [200]).
El término "criminal" no se definió en ningún momento durante
el proceso (XXII 310 [354]; véase también XXII 129-135 [148-155]).
Tampoco se definió cuándo estas organizaciones se habrían
vuelto "criminales" (XXII 240 [272-273]). El Partido Nazi mismo
se habría vuelto criminal a partir de 1920 (XXII 251 [285]),
o quizá no antes de 1938 (XXII 113 [130]), o posiblemente no
lo haya sido nunca (II 105 [123]).
Las 312.022 declaraciones juradas notariales fueron presentadas
a una "comisión", y la evidencia que se presentó ante esta "comisión"
no aparece en la trascripción del proceso de Nuremberg. Los
'Archivos Nacionales' que se hallan en Washington no poseen
ninguna copia transcrita de los testimonios presentados a la
comisión, nunca han oído hablar de ella, no saben lo que es,
ni donde está.
De las 312.022 declaraciones juradas, sólo unas pocas docenas
fueron traducidas al inglés, de modo que el Tribunal no las
pudo leer (XXI 287, 397-398 [319, 439]).
El Presidente del Tribunal, Sir Geoffrey Lawrence, no comprendía
nada de alemán, y el procurador Robert Jackson tampoco.
Debido a un "cambio en las reglamentaciones" llevado a cabo
a último momento, (XXI 437-438, 441, 586-587 [483-485, 488,
645-646]) muchas otras declaraciones juradas se rechazaron debido
a su supuesta "falta de conformidad" (XX 446-448 [487-489]).
La "comisión" preparó " resúmenes" que fueron presentados
al Tribunal ("x-mil declaraciones abogando por un trato humanitario
para los prisioneros", etc.). Estos resúmenes no fueron considerados
como evidencia. El Tribunal prometió leer todas las 312.022
declaraciones antes de llegar a su veredicto (XXI 175 [198]);
14 días después, se anunció que las 312.022 declaraciones no
eran verídicas (XXII 176-178 [200-203]).
Entonces una sola declaración jurada de la fiscalía (Documento
D-973) se consideró que había "refutado" a 136.000 declaraciones
de la defensa (XXI 588; 437, 366 [647, 483-484, 404]).
Los 102 testigos fueron obligados a comparecer y a testificar
ante la "comisión" antes de hacerlo al Tribunal. Luego, a 29
de esos testigos (XXI 586 [645]), o, según otra fuente, a 22
de estos testigos (XXII 413 [468]), se les permitió comparecer
ante el Tribunal, pero sus testimonios no debían ser "acumulativos",
esto es, no podían repetir sus testimonios que ya habían presentados
a la "comisión" (XXI 298, 318, 361 [331, 352, 398-399]).
Entonces, se consideró que 6 declaraciones juradas presentadas
por la fiscalía habían "refutado" a los testimonios de los 102
testigos de la defensa (XXI 153 [175], XXII 221 [251]).
Una de estas declaraciones juradas estaba escrita en polaco,
de manera que la defensa no la podía leer (XX 408 {446}). Otra
fue firmada por un judío de nombre Szloma Gol, quien afirmaba
que había desenterrado y cremado 80.000 cadáveres, incluso el
de su hermano (XXI 157 [179], XXII 220 [250]).
(Según la copia transcrita británica sólo desenterró 67.000
cadáveres).
Esto ocurrió cuando la fiscalía ya había terminado la presentación
de sus pruebas (XX 389-393, 464 [426-430, 506]; XXI 586-592
[645-651]).
Entonces la fiscalía expuso en su conclusión final que se
habían presentado 300.000 declaraciones juradas al Tribunal,
las que habían sido consideradas durante el proceso, dando la
impresión al lector poco observador, que estas eran documentos
de la fiscalía (XXII 239 [272]).
En realidad, la fiscalía sobrellevó todo el proceso con nada
más que unas pocas declaraciones juradas propias verdaderamente
importantes. Véase, por ejemplo, XXI 437 [483], donde la fiscalía
presentó 8 ó 9 declaraciones juradas contra 300.000 de la defensa;
véase también XXI 200 [225]; 477-478 [528-529]; 585-586 [643-645];
615 [686-687]).
En los numerosos procesos efectuados en los campos de concentración,
como por ejemplo, el proceso de Martin Gottfried Weiss, se acordó
un medio más sencillo. Cualquier simple empleo en un campo de
concentración, aun cuando éste hubiese sido por sólo unas pocas
semanas, se habría de considerar que constituía un "conocimiento
implícito" del "Proyecto Común". Naturalmente, el término "Proyecto
Común" no fue definido en ninguna instancia. Por lo general,
se evitaba la palabra "conspiración" para así poder procesar
con reglas de prueba menos rigurosas. No era necesario hacer
referencia a actos específicos de maltrato, ni de probar que
alguien hubiera muerto como resultado de tales maltratos. (36
de los 40 acusados fueron condenados a muerte).
Las transcripciones de los testimonios expuestos a la comisión
de Nuremberg se hallan en el Palacio de la Paz en la Haya, donde
llenan la mitad de una caja fuerte a prueba de fuego que mide
del suelo al techo. El testimonio de cada testigo fue escrito
a máquina con una numeración que empezaba con la página 1, y
entonces re-escribía con una paginación consecutiva que suma
hasta miles de páginas. Los primeros borradores y las copias
limpias se clasificaban juntos, en pliegos, engrapados, en papel
muy frágil, con grapas oxidadas. Es absolutamente cierto que
nadie jamás ha leído este material, al menos en La Haya.
En los argumentos de la defensa, el material relativo a los
testimonios de los 102 testigos aparece, en su mayor parte,
en caracteres pequeños en los tomos XXI y XXII de la copia transcrita
de los testimonios en el Proceso de Nuremberg. Los caracteres
pequeños indican que estos pasajes fueron suprimidos de los
argumentos finales de la defensa; (de otra forma, el proceso
hubiera sido demasiado largo, según la fiscalía). Este material
contiene muchos centenares de páginas. En la trascripción de
las audiencias publicada en el Reino Unido, todo este material
ha desaparecido en su totalidad. En la versión publicada en
los Estados Unidos, se han suprimido 11 páginas entre los párrafos
1 y 2 de la página 594 en tomo XXI. En la copia alemana transcrita
de las audiencias, estas 11 páginas aparecen en el tomo XXI
654-664. El resto de las versiones norteamericanas y aleman
as parecen estar más o menos completas.
El material trata, por ejemplo, acerca de:
- Guerra total: XIX 25 {32}
- Reparaciones: XIX 224-232 [249-259]
- Sindicatos alemanes: XXI 462 [512]
- Gestapo y los campos de concentración: XXI 494-530 [546-584]
- "Röhm Putsch": XXI 576-592 [635-651]
- "La Noche de los cristales rotos (Kristallnacht)": XXI
590-592 [649-651]
- "Umsiedlung" (traslado de población): XXI 467-469, 599-603
[517-519, 669-674]
- SD: XXII 19-35 [27-47]
- Armamentos: XXII 62-64 [75-78]
Las 312.022 declaraciones están probablemente clasificadas
en algún archivo alemán.
La sentencia del proceso de Nuremberg fue impresa dos veces,
en tomos I y XXII.
Es muy importante obtener los tomos alemanes y leer la sentencia
en el tomo XXII en alemán. El uso incorrecto del idioma alemán,
traducciones incorrectas, etc. escritas por los norteamericanos
se han corregido con notas de pie de página. Errores de esta
naturaleza en documentos se pueden considerar como pruebas de
falsificación.
En general, los tomos alemanes son preferibles a los tomos
norteamericanos. Frecuentes notas en los pies de página alertan
al lector ante traducciones incorrectas, documentos desaparecidos,
y copias falsificadas (por ejemplo, XX 205 de la copia transcrita
alemana: "Falta esta frase en el documento original").
Los tomos alemanes en libro de bolsillo están disponibles
en Delphin Verlag, Munich (ISBN 3.7735.2509.5) (sólo la copia
transcrita de las audiencias; las copia s de las audiencias
junto con los tomos documentarios están disponibles en microfilm
de Oceana Publications, Dobbs Ferry, NY).
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DOCUMENTOS

Palacio de la Paz, La Haya
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Según la versión más corriente de los acontecimientos, los aliados
habrían estudiado 100.000 documentos, de los cuales se seleccionaron
1.000 como evidencia presentada al Tribunal, y que los documentos originales
se archivaron en el Palacio de la Paz, en La Haya. Pero no es totalmente
exacto.
Los documentos utilizados como evidencia en el Proceso de Nuremberg
consistían en gran parte en "fotocopias" de "copias". Muchos de estos
"documentos originales" fueron escritos por personas desconocidas enteramente
en papel normal, sin membrete, sin manuscritos. Algunas veces hay iniciales
o la firma ilegible de una persona más o menos desconocida "certificando"
que el documento es una "copia fiel". Algunas veces hay sellos alemanes,
en otras veces no. Muchos han sido "hallados" por los rusos, o "certificados
como auténticos" por comisiones soviéticas de indagaciones sobre crímenes
de guerra.
El tomo XXXIII, un volumen de documentos tomado al azar, contiene
20 interrogaciones o declaraciones juradas, 12 fotocopias, 5 copias
no firmadas, 5 documentos originales con firma, 4 copias de material
impreso, 3 copias mimeograf i adas, 3 copias tele-escritas, 1 copia
en microfilm, 1 copia firmada por otra persona, y 1 no especificada.
El Palacio de la Paz en La Haya posee pocos documentos originales
alemanes de tiempos de guerra, si es que posee alguno. Tiene muchas
"declaraciones juradas" escritas después de la guerra, también la copia
transcrita de los testimonios ante la comisión del Tribunal, y mucho
material de la defensa muy apreciable. Posee el documento acerca del
"jabón humano", que nunca ha sido analizado científicamente, y tiene
la "receta original para la fabricación de "jabón humano" (Documento
USSR 196), lo cual es una falsificación; pero no parece tener ningún
documento original alemán de durante o antes de la guerra. El Palacio
posee negativ os fotostáticos, esto es, fotocopias de estos documentos
hechos en papel extremadamente frágil que han sido engrapados. Para
fotocopiar las fotostáticas, se tiene que quitar las grapas. Después
de ser fotocopiados, se engrapan una vez más, quedando aún más agujereados.
La mayor parte de estos documentos no han sido fotocopiados con mucha
frecuencia, y según los oficiales del Palacio, es rarísimo recibir visitantes
que quieran ver tales documentos.
Los Archivos Nacionales en Washington (véase Telford Taylor, Use
of Captured German and Related Documents, A National Archive Conference)
aseguran que los documentos originales estarían en La Haya. La Haya
asegura que los documentos originales estarían en los Archivos Nacionales.
El "Stadtarchiv Nürnberg" y el "Bundesarchiv Koblenz" tampoco tienen
los documentos originales del proceso de Nuremberg, y ambos afirman
que tales documentos estarían en Washington. Dado que en la mayoría
de los casos los documentos originales son "copias", frecuentemente
no hay nada que pruebe que tal documento haya existido jamás.
El procurador Robert Jackson empezó el proceso de una manera poco
prestigiosa, con citas de toda una serie de documentos falsificados
o sin valor por una razón u otra: 1947-PS; 1721-PS, 1014-PS, 81-PS,
212-PS; y muchos otros (II 120-142 [141-168]).
1947-PS es una "copia" de una "traducción" de una "carta" escrita
por el General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling. Más tarde,
la Baronesa firmó una declaración jurada en la cual afirmaba que nunca
recibió dicha carta (XXI 381 [420-421]).
La "carta" falsificada del General Fritsch a la Baronesa von Schutzbar-Milchling
fue reconocida como tal por el Tribunal durante el proceso, y no está
incluida en los tomos de documentos, donde debería aparecer en el XXVIII
44. No obstante, Jackson no fue amonestado por el Tribunal (XXI 380
[420]).
Parece que algunos norteamericanos entusiastas habrían falsificado
15 de estas "traducciones", después de lo cual todos los "documentos
originales" desaparecieron de manera misteriosa (véase Taylor, Captured
Documents).
1721-PS es una falsificación en la cual un hombre de las SA se escribe
a sí mismo un informe, en el que relata la manera en que está ejecutando
una orden, la que cita palabra por palabra en dicho informe. Marcas
escritas a mano en las páginas 2 y 3 son falsificaciones evidentes de
marcas a la página 1 (XXI 137-141 [157-161]; 195-198 [219-224]; 425
[470]; XXII 147-150 [169-172]; véase también Testimony Before the Commission,
Fuss, 25 abril, and Lucke, 7 mayo 1946). Los Archivos Nacionales poseen
una " fotostática positiva" del 1721-PS, mientras que el Palacio de
la Paz posee una " fotostática negativa". El "documento original" es
una "fotocopia" (XXVII 485).
1014-PS es un falso "discurso de Hitler" en hoja sin membrete, ni
firma, ni sello, etc., escrito por un desconocido. El documento lleva
el título "Segundo Discurso", aunque se sabe que Hitler dio uno solo
ese día. Hay 4 versiones de este discurso, 3 de las cuales son falsificaciones:
1014-PS, 798-PS, L-3, y una versión auténtica, Ra-27 (XVII 406-408 [445-447];
XVIII 390-402 [426-439]).
La tercera falsificación, Documento L-3, lleva el sello de un laboratorio
del FBI. Nunca fue ni siquiera aceptado como prueba por el Tribunal
(II 286 [320-321]), pero se distribuyeron 250 copias a la prensa como
auténticas (II 286-293 [320-328]).
Este documento fue citado por A.J.P. Taylor en la página 254 de su
libro The Origins of the Second World War (Fawcett Paperbacks, 2ª edition,
with Answer to his Critics), mencionando como fuente a la German Foreign
Policy, Series D vii, No. 192 y 193.
L-3 es también la fuente de muchas otras citas atribuidas a Hitler,
especialmente "¿Quién se acuerda hoy en día de la suerte de los Armenios?",
y "Nuestros enemigos son pequeños gusanos. Los vi en Munich". De acuerdo
con este documento, "Hitler" pretende compararse con Genghis Khan, declarando
su intención de exterminar a los polacos, y de darle un puntapié en
la ingle a Chamberlain delante de los fotógrafos. El documento parece
haber sido escrito en la misma máquina de escribir que muchos otros
documentos de Nuremberg, incluso las otras dos versiones del mismo discurso.
Esta máquina de escribir fue probablemente una Martin de las Triumph-Adler-Werke,
Nuremberg.
81-PS es una "copia fiel autenticada" de una carta sin firma, escrita
en papel normal por un desconocido. Si es auténtica, es el borrador
de una carta que nunca se envió. Invariablemente se le llama "una carta
escrita por Rosenberg", lo cual Rosenberg negó (XI 510-511 [560-561]).
Al documento le falta la firma, las iniciales, el número de referencia
(una marcación burocrática), y no se encontró entre los efectos personales
del destinatario (XVII 612). 81-PS es una "fotocopia" con un número
de documento de prueba soviético (URSS-353, XXV 156-161).
212-PS fue también escrito por un desconocido, enteramente en carta
normal, sin ninguna marcación hecha a mano, sin fecha, firma, o sello
(III 540 [602], XXV 302-306; véase también fotocopias de fotostáticas
negativas del Palacio de la Paz en La Haya).
Desafortunadamente, todo esto es típico. El Documento 386-PS, el
"protocolo de Hossbach", un supuesto "discurso de Hitler" del 5 de noviembre
1938, es una "fotocopia autent icada" de una "copia de microfilm" de
una "copia fiel autenticada" re-dactilografiada que preparó un norteamericano,
tomando una "copia fiel autenticada" re-dactilografiada que preparó
un alemán, el cual, a su vez, lo tomó de notas manuscritas no autenticadas
tomadas por Hossbach de un discurso de Hitler, escritas de memoria 5
días después, y que Hitler nunca aprobó. No se trata aquí de uno de
los peores documentos, sino de uno de los mejores, porque sabemos quien
hizo una de las "copias". El texto de Documento 386-PS fue "manipulado"
(XLII 228-230).
Así pues, "el proceso por documentos" funciona de la manera siguiente:
A, un desconocido escucha supuestos "comentarios orales" hechos por
B, y toma apuntes o establece un documento sobre la base de estos supuestos
comentarios. Entonces el documento se presenta como evidencia, no contra
A, quien ha preparado el documento, sino contra B, C, D, E, y una serie
de otras personas, que no ha n tenido nada que ver con el documento
o con los supuestos comentarios. Se declara con aire de naturalidad,
como si fuese un hecho, que "B habría dicho", "C habría hecho", o bien
"D y E habrían sabido". Tal proceder estaría en violación de las reglas
sobre evidencias de cualquier país civilizado. Lo que es más, los documentos
no vienen identificados por testigos.
En Nuremberg raramente se recurrió a la falsificación de documentos
originales, porque físicamente no se llevaron documentos al Tribunal
. El "documento original", esto es, la copia "original" sin firmar,
quedó guardad a en una caja fuerte en el "Centro de Documentos" (II
195 [224], 256-258 [289-292]).
Entonces se hicieron dos "fotocopias" de la "copia" (V 21 [29]),
o según otra fuente, se prepararon 6 fotocopias (II 251-253 [284-286]),
las cuales se presentaron al Tribunal. Todas las otras copias fueron
re-dactilografiadas utilizando un mimeógrafo con estarcido (IX 504 [558-559]).
En la copia transcrita de las audiencias, la palabra "original" se
emplea en el sentido de "fotocopia" (II 249-250 [283-284]; XIII 200
[223], 508 [560], 519 [573], XV 43 [53], 169 [189] 171 [191] 327 [359])
para distinguir las "fotocopias" de las "copias mimeografiadas" (IV
245-246 [273-274]).
Supuestas "traducciones" de todos los documentos estuvieron disponibles
desde el comienzo del proceso (II 159-160 [187-189], 191 [219-220],
195 [224], 215 [245], 249-250 [282-283], 277 [312], 415 [458], 437 [482-483])
pero los textos alemanes "originales" no estuvieron disponibles al menos
hasta 2 meses después. Esto ocurrió no sólo con las memorias, acusaciones,
informaciones, etc. del tribunal, sino con TODOS LOS DOCUMENTOS . La
defensa no recibió ningún documento en alemán hasta después del 9 enero
1946, e incluso quizás después de esa fecha (V 22-26 [31-35]).
Entre los documentos que parecen haber sido escritos en la misma
máquina de escribir se halla el Documento 3803-PS, una carta del acusado
Kaltenbrunner al Alcalde de Viena, y la carta explicativa de este mismo
Alcalde al enviar la carta de Kaltenbrunner al Tribunal (XI 345-348
[381-385]). La carta de Kaltenbrunner contiene un término geográfico
inexistente (XIV 416 [458]).
KARL DÖNITZ
Dönitz fue condenado por haber lanzado una "guerra ilegal
de submarinos" contra los británicos. El derecho internacional
se basa enteramente en la reciprocidad y en las convenciones
internacionales, que sólo se pueden poner en vigor si hay reciprocidad.
En la guerra, la mejor defensa contra un arma es una contra-ofensiva
vigorosa con esa misma arma. Los británicos, dada su supremacía
en el mar, sobrellevaron las dos guerras por medio de bloqueos
y el así-llamado sistema Navicert. Se detuvieron naves neutrales
en el mar abierto y se les obligó a entrar en puertos británicos,
donde se les sometió a registros según formulas complejas: si
un país neutral importaba más comestibles, fertilizantes, cuero,
goma, lana, algodón, etc. que las cantidades consideradas necesarias
para su propio consumo (en opinión de los británicos), se asumía
que la diferencia estaba destinada a ser reexpedida a los alemanes.
Resultado: se confiscaba la nave (incluso la totalidad de la
carga) y se vendía en subasta pública (lo que también violaba
las cláusulas de todos los contratos de seguros marítimos británicos).
En 1918-1919, se mantuvo el bloqueo por ocho meses después
del armisticio para forzar a los alemanes a ratificar el Tratado
de Versalles. Centenas de miles de alemanes morían de hambre
después de la guerra mientras los diplomáticos retrasaban su
decisión, lo que era una violación evidente de los términos
del armisticio y del derecho internacional. Esto es lo que Hitler
denominó correctamente: "La ruptura de confianza más grande
de todos los tiempos". El punto de vista británico parecía ser
que el bloqueo era legal, pero realizado de una manera totalmente
ilegal; véase, por ejemplo, 1911 Encyclopaedia Britannica, "Neutrality"
; 1922 Encyclopaedia Britannica "Blockade", "Peace Conference."
En la guerra contra los japoneses, los norteamericanos hundieron
"todo lo que se movía desde el primer día de la guerra".
Los neutrales, incluidos los Estados Unidos, se quejaron
de que esto violaba su neutralidad, pero sin embargo obedecieron,
en violación de su propia neutralidad. Una nación que permite
una violación de su neutralidad puede ser considerada como beligerante.
Los británicos nunca ratificaron la Quinta Convención de
La Haya del 18 octubre 1907 sobre los derechos de los neutrales,
pero consideraban sus condiciones obligatorias para los japoneses
y alemanes , a pesar de una cláusula de participación sólo para
los Países Contratantes, (es decir, la convención cesa de aplicarse
cuando participa en el conflicto un país que no es signatario).
En 1939, los alemanes tenían sólo 26 submarinos en servicio
en el Atlántico, lo que suponía una quinta parte de la flota
submarina francesa. Además, los submarinos alemanes eran mucho
más pequeños que los de otras naciones. Un contrabloqueo contra
las islas británicas sólo era posible si se advertía a los neutrales
de no navegar en aguas territoriales británicas. Para los británicos,
esto era un "crimen".
A mismo tiempo, de estos 26 submarinos, much os estaban en
reparaciones, de modo que durante algunos meses sólo 2 ó 3 estaban
en condiciones de navegar. Es evidente que un submarino no puede
ejecutar operaciones de búsqueda y captura como un navío de
superficie; un submarino, una vez que sube a la superficie,
está casi totalmente indefenso contra las armas más pequeñas
montadas sobre una nave comercial, por no hablar del radio de
acción, radar y aviones de abordo.
En Nuremberg los británicos exigieron que los alemanes deberían
haber subido a la superficie; notificado a la nave de su intención
de buscar; haber esperado hasta que la nave hubiera empezado
las hostilidades; entonces hundir la nave, presumiblemente con
sus armas de puente; y luego tomar las docenas de cientos de
sobrevivientes a bordo del submarino (donde hubieran estado
en mucho más peligro que en cualquier lancha salvavidas; y finalmente
transportarlos a la tierra firme más próxima).
Cuando aparecieron aviones británicos y hundieron al submarino,
matando a todos los sobrevivientes, estos últimos, naturalmente,
habían sido "asesinados" por los alemanes. No hay convención
internacional que exija un tal comportamiento y ningún país
ha combatido jamás de esta manera. Dado que el rescate de los
sobrevivientes representaba un peligro para el submarino y muy
a menudo tuvo como resultado la pérdida del submarino y de su
tripulación, Dönitz prohibió finalmente todo acto de rescate.
Para los británicos, esta decisión fue denominada "orden de
exterminar a todos los sobrevivientes". Sin embargo, esta acusación
no se incluyó en la sentencia.
Dönitz también fue acusado de haber fomentado en el pueblo
alemán la resistencia desesperada, un crimen cometido igualmente
por Winston Churchill.
Dönitz replicó: "Era muy doloroso para nosotros ver nuestras
ciudades bombardeadas hasta quedar en ruinas, y que debido a
estos ataques y la lucha sin tregua se perdieron más vidas.
La cifra de estas pérdidas es más o menos 300.000 a 400.000
personas, la mayor parte de las cuales perecieron en el bombardeo
de Dresden, lo que no se puede justificar desde un punto de
vista militar, y que no podría haber sido previsto. No obstante,
esta cifra es pequeña en comparación con los millones que habríamos
perdido en el Este, soldados y civiles, si nos hubiéramos rendido
en invierno". (XIII 247-406 [276-44]; XVIII 312-372 [342-406]).
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HANS FRANK
Frank fue acusado de haber hecho cientos de observaciones
anti-semitas en un documento de 12.000 páginas de extensión,
llamado su "diario". El "diario" contiene una sola página firmada
por Frank. También contiene cientos de observaciones humanitarias,
las cuales fueron ignoradas (XII 115-156 [129-173]). Las observaciones
anti-semitas fueron seleccionadas por los rusos, tipografiadas
en un documento muy corto, Documento 2233-PS, lo que fue presentado
como evidencia ante del Tribunal y que invariablemente se le
llamaba el "diario de Frank".
El verdadero "diario" de 12.000 páginas consiste en resúmenes
(no de actas textuales o apuntes estenográficos) de conferencias
en las cuales 5 ó 6 personas hablaban a menudo todos al mismo
tiempo en circunstancias de gran confusión; no es claro a quién
deben atribuirse ciertas observaciones (XII 86 [97-98]).
Frank había entregado su "diario" a los norteamericanos con
la creencia de que éste le exoneraría, puesto que en él dejaba
constancia de que había protestado contra ciertas ilegalidades
de Hitler en discursos públicos con gran riesgo personal y había
intentado dimitir catorce veces (XII 2-114 [8-128]; XVIII 129-163
[144-181]).
A Frank la propaganda psicológica aliada le llegó a convencer
de la realidad de las atrocidades alemanas, después de haber
leído artículos sobre el proceso soviético de Majdanek en "la
prensa extranjera" (XII 35 [43]). Auschwitz no estaba en territorio
bajo el control de Frank.
Frank veía su misión en la creación de una magistratura independiente
en un estado nacional-socialista, una misión que resultó ser
imposible. En un discurso del 19 noviembre de 1941, dijo: "La
ley no puede ser degradada hasta convertirla en un objeto de
comercio. La ley no puede ser vendida. O existe o no existe.
La ley no puede ser comercializada en la Bolsa. Si la ley no
halla ningún apoyo, entonces el Estado t ambién pierde su soporte
moral y se hunde en las profundidades de la noche y del horror".
Las ilegalidades de Hitler nunca incluyeron la promulgación
de una ley ex-post facto; en 3 casos, se aumentaron los castigos
retroactivamente (XVII 504 [547]).
El saqueo de tesoros de arte supuestamente cometido por Frank
se discutirá luego en el capítulo dedicado a Rosenberg.
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WILHELM FRICK

Frick fue ahorcado por supuestamente "germanizar" a los habitantes
de Posen, Danzig, Prusia del Oeste, Eupen, Malmedy, el Sudetenland,
el Memelland, y Austria. A excepción de Austria, todas estas
regiones fueron antiguas partes del Imperio Prusiano, separadas
de Alemania por el Tratado de Versalles. Malmedy es una región
en la que se habla francés; todas las otras son regiones en
las que se habla alemán. Austria no pudo sobrevivir como unidad
económica independiente después de 1919, y había pedido, por
medio de un plebiscito, unirse a Alemania. Los aliados vencedores
respondieron con la amenaza de bloquear toda importación de
comestibles (XVIII 55 [66], XIX 360 [397]) de llevarse a cabo
dicha unión.
Otro 'crimen' cometido por Frick habría sido la supuesta
matanza de 275.000 retrasados mentales, según el "informe" de
una "comisión de crímenes de guerra" checoslovaca.
Frick, como Göring, fue acusado de responsabilidad en la
existencia de los campos de concentración. En su defensa, se
mencionó que el "arresto preventivo" era anterior a la toma
del poder por los nacionalsocialistas en Alemania y Austria,
donde se le llamó "Anhaltehaft" y se utilizó para encarcelar
miles de nacionalsocialistas (XXI 518-521 [572-576]). El "arresto
preventivo" existe en Alemania también hoy en día, y se llama
"U-haft" (Untersuchungshaft).
En uno de los más importantes procesos llevados cabo por
los norteamericanos en Dachau (Trial of Martin Gottfried Weiss
and Thirty Nine Others, Law Reports of Trials of War Criminals,
volume XI, p. 15, publicado por las Naciones Unidas), aparece
la frase siguiente:
"En el caso del campo de concentración de Mauthausen... las
circunstancias fundamentales eran idénticas aunque el número
de víctimas fue mucho más elevado, debido a los exterminios
en masa en una cámara de gas..."
¿Es esta una admisión de que no existía ninguna cámara de
gas en Dachau? Según Law Reports of Trials of War Criminals,
ningún proceso sobre Dachau ha "probado" nunca la existencia
de una cámara de gas en Dachau.
En el proceso de Nuremberg, una " copia fiel autenticada"
de la sentencia del "Trial of Martin Gottfried Weiss and Thirty
Nine Others", con esta frase suprimida, fue presentada ante
el Tribunal como Documento 3590-PS (V 199 [228]), con otros
3 documentos que acusaban de exterminio masivo con gas en Dachau
(Documento 3249-PS, V 172-173 [198], XXXII 60; Documento 2430-PS,
XXX 470; y 159-L, XXXVII 621).
Frick fue acusado por el deponente de la declaración jurada
de efectuar "exterminios masivos por medio de una cámara de
gas en Dachau", Documento 3249-PS (escrito por el Tte. Daniel
L. Margolies, también implicado en la falsificación de 3 discursos
de Hitler, XIV 65 [77], y firmado por el Dr. Franz Blaha) de
haber visitado Dachau. Frick negó esta acusación, y solicitó
pasar al banco de los testigos para ser careado con Blaha y
testificar en su propia defensa.
Esta petición le fue negada, y aparentemente Frick se resignó.
No testificó jamás. El argumento final, brindado por su abogado,
aparece en XVIII 164-189 [182-211].
El deponente, Dr. Franz Blaha, un comunista, fue Presidente
de la Asociación Internacional de Dachau en 1961, todavía pretendiendo
haber presenciado exterminios masivos en una cámara de gases
y de haber fabricado pantalones y otros artículos de cuero con
piel humana.
El proceso de Martin Gottfried Weiss está disponible en 6
rollos de microfilm (M1174, National Archives). Los objetos
de prueba preliminares relativos a una "cámara de gas en Dachau"
(informe, plan, boquerel de ducha, carrete 1), nunca fueron
presentados al Tribunal de Dachau, y han desaparecido de los
objetos de prueba finales (carrete 4). La copia transcrita de
los testimonios (carretes 2 & 3) no hace ninguna mención a una
cámara de gas en Dachau, excepto por algunas frases en el testimonio
del Dr. Blaha (volumen 1, pp. 166, 169). El supuesto "cuero
humano" provenía de topos (volumen 4, p. 450, 462, 464).
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HANS FRITZSCHE

Fritzsche llegó a la convicción, debido a una carta que habría
recibido, de que se estaban cometiendo matanzas masivas en Rusia,
e intentó verificarlo, pero no halló ninguna prueba (XVII 172-175
[191-195]).
Fritzsche es un acusado importante porque, en su caso, el
Tribunal admitió que los periódicos extranjeros propagaban noticias
falsas relativas a Alemania (XVII 175-176 [194-196]; véase también
XVII 22-24 [30-33]). No obstante, estos mismos artículos de
periódicos y reportajes de radio constituirían supuestamente
los "hechos de conocimiento general" que el Tribunal sostenía
que no necesitaban ser probados I 15 [16], II 246 [279]).
En la defensa de Fritzsche se indicó que no existe ninguna
convención internacional para regular la propaganda o historias
de atrocidades, sean verídicas o falsas, y que sólo una ley
de un único país (Suiza) prohíbe insultar a jefes de Estado
extranjeros. Que Fritzsche no pudo haber sido culpable de ningún
crimen fue, en el proceso de Nuremberg, sencillamente irrelevante.
Se consideró que era indeseable tener un "proceso" en el cual
todos los acusados fuesen declarados culpables. En la negociación
que precedía al veredicto final, se decidió que Fritzsche podía
ser liberado (XVII 135-261 [152-286]; XIX 312-352 [345-388]).
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WILHELM FUNK
Funk era un pianista de música clásica, miembro de una familia
artística muy respetada, casado desde hacía veinticinco años
en la época del proceso, y ex-editor financiero. Como la mayor
parte de los acusados, Funk fue acusado de haber cometido "actos
inmorales" tales como haber recibido regalos de cumpleaños de
parte de Hitler, demostrando así una "participación voluntaria
en el Proyecto Común". (Es evidente que tales actos no son ilegales).
Funk sostuvo que los británicos y los polacos habían conspirado
para provocar la guerra con Alemania en la creencia de que los
generales derrumbarían a Hitler (XIII 111-112 [125-126]).
Funk fue acusado de haber conspirado con la SS para asesinar
a prisioneros de los campos de concentración a fin de financiar
los gastos de guerra, sacándoles los dientes. Los dientes de
oro se guardaron en una caja fuerte en el Reichsbank junto con
viejos utensilios de afeitar, plumas estilográficas, relojes
despertadores, y otros artículos de poco valor. Olvidado estaba
el testimonio de Rudolf Höss de que los dientes habían sido
ya fundidos en Auschwitz (XI 417 [460]).
Frank testificó que las cantidades y tipos de botín eran
"absurdos", y señaló que la SS actuaba como policía de aduanas,
imponiendo regulaciones en el control de cambio que incluían
una prohibición de toda propiedad en oro, plata, y monedas o
billetes de bancos extranjeros. Era totalmente normal que la
SS, confiscara grandes sumas de valores, y que como agencia
gubernamental, posea cuentas financieras, y que tales cuentas
contuvieran valores. El pueblo alemán también guardaba objetos
de valor en cajas fuertes, a las cuales el Banco no tenía ningún
acceso, porque se trataba de depósitos en cajas fuertes privadas.
Con los crecientes bombardeos, los ciudadanos privados alemanes
llegaron a depositar en las cajas fuertes cantidades más grandes
de valores. Finalmente, después de un destructor ataque al Banco,
los valores fueron retirados y depositados en una mina de potasio
en Turingia. Los norteamericanos descubrieron los valores que
estaban allí, y falsificaron un film sobre ellos.
Funk y su abogado demostraron la falsedad del film utilizando
un testigo hostil en lo que bien pudieron haber sido las preguntas
y testimonios más astutos de todo el proceso (XIII 169 [189-190],
203-204 [227-228], 562-576 [619-636]; [XXI 233-245 [262-275]).
También fue descartada la absurda declaración jurada de Oswald
Pohl, Documento 4045 PS, según la cual Funk fue acusado de haber
discutido el uso de los dientes de oro de judíos asesinados
para financiar el esfuerzo de la guerra durante una cena, en
presencia de docenas de invitados, y hasta de camareros, (XVIII
220-263 [245-291]). Esta declaración jurada fue escrita en alemán
y firmada por Robert Kempner como testigo. Después Pohl fue
declarado culpable de haber matado con vapor a víctimas judías
en diez "cámaras de vapor" en Treblinka, para fabricar felpudos
con sus cabellos (NMT IV 1119-1152) (Fourth Military Tribunal,
Nuremberg).
Funk creía, como los otros acusados en el proceso de Nuremberg,
que se habían cometidos delitos, pero mantenía que él no había
sabido nada. Su creencia de que habían ocurrido delitos no constituye,
en sí mismo, una prueba de que dicha creencia hubiese sido verdadera.
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KURT GERSTEIN

A menudo se cita a Kurt Gerstein como un "testigo" del Holocausto;
sin embargo, esto no es correcto. Como "testigo" se entiende
alguien que haya visto algo, y que comparece para testificar
acerca de su conocimiento personal; lo cual Gerstein nunca hizo.
Gerstein era un declarante o deponente nuevo, lo que quiere
decir que él es tan sólo un nombre y apellido que aparece al
final de una "declaración" escrita a máquina, en francés; no
se sabe si fue él quien la escribió (Documento 1553-PS, rechazado
como prueba en el primer proceso de Nuremberg, VI 333-334 [371-372],
362-363 [398-399]).
Una de las historias que circulan sobre Gerstein, es que
él habría escrito la declaración en la cárcel de Cherche-Midi
en Francia, y entonces cometió suicidio; después de lo cual
su cadáver habría desaparecido misteriosamente y sin dejar rastro.
Es mucho más probable que la declaración haya sido escrita
en francés por un judío-alemán interrogador-"intérprete", y
que algunas contradicciones (por ejemplo, la de que era invierno
en el mes de agosto, o de viajar en coche en una frase y en
tren en la frase siguiente) se deban a una transcripción defectuosa
de los apuntes de interroga torios en forma de declaración jurada.
En los procesos de crímenes de guerra menores y procesos de
crímenes de guerra japoneses, tales declaraciones no juradas
son bastante corrientes, según la teoría de que poseen "valor
probatorio", pero menos "peso" que las declaraciones juradas.
Es también posible que Gerstein muriese debido a las heridas
infligidas durante los "interrogatorios"; o quizás se ahorcó
con la cinta de la máquina de escribir.
Más tarde, a este documento, uno de seis diferentes versiones,
se le citó extensamente en el proceso de Oswald Pohl, donde
" se probó" que Treblinka poseía 10 "cámaras de gases" (1553-PS)
y 10 "cámaras de vapor" (3311-PS) en el mismo campo, al mismo
tiempo.
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G. M. GILBERT
Una de las historias más conocidas acerca del comportamiento
y la psicología de los acusados en el juicio de Nuremberg es
la del psicólogo G.M. Gilbert, nacido en Alemania, en su libro
Nuremberg Diary [El Diario de Nuremberg]. Gran parte de este
material consiste en supuestas conversaciones que los acusados
y otras personas, como Rudolf Hoess, habrían tenido con Gilbert,
o bien entre ellos mismos (!) y que se supone que Gilbert escribió
todo esto de memoria más tarde.
Una comparación cualquiera de tales "conversaciones" con
la copia transcrita de los testimonios presentados en el juicio
de Nuremberg mostrará claramente que los acusados no hablaban
en el estilo que les atribuye Gilbert. Gilbert no tomó notas;
nadie más estaba presente.
Las personas que prefieren creer que los Documentos 1014-PS,
798-PS, y L-3 son "discursos de Hitler", al menos en comparación
con el Documento Ra-27, pueden seguir creyendo que el libro
de Gilbert consta de " declaraciones hechas por los acusados
en el juicio de Nuremberg". Naturalmente, no se excluye que
los acusados pudieran haber hecho declaraciones similares a
aquellas que supuestamente "recordaba" Gilbert.
Gilbert creía que los acusados habían asfixiado con gas a
millones de judíos. Dado que no sentían culpa alguna, esta era
prueba de su "esquizofrenia".
Es obvio que tal creencia por parte de Gilbert influiría
hasta cierto punto en sus percepciones y en su memoria, aun
suponiendo que dijera lo que él recuerda como verdad. Si mentía,
no fue el único "norteamericano" en Nuremberg que lo había hecho.
Telford Taylor, por ejemplo, era incapaz de repetir verazmente
la declaración más sencilla. (Véase XX 626 [681-682], las declaraciones
del General Manstein comparadas con la " cita" que Taylor tomó
de Manstein, en XXII 276 [315]).
La mejor prueba de la falta de honestidad de Gilbert es su
declaración del 14 diciembre 1945:
"El Mayor Walsh seguía leyendo evidencias documentales sobre
el exterminio de los judíos en Treblinka y en Auschwitz. Un
documento polaco declaraba: 'Todas las víctimas debían quitarse
la ropa y los zapatos, los que fueron recogidos más tarde, tras
lo cual todas las víctimas, mujeres y niños primero, fueron
conducidos a las cámaras de la muerte... los niños pequeños
fueron sencillamente arrojados adentro" (p. 69, primera edición).
La "evidencia documental" es, naturalmente, un "informe de
crímenes de guerra" de origen comunista, y las "cámaras de la
muerte" son, naturalmente, "cámaras de vapor" (III 567-568 [632-633]).
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HERMANN GÖRING
Göring fue acusado de haber creado el sistema de campos de
concentración y de haber participado en el complot para una
"guerra de agresión" contra Polonia. Su defensa fue que Alemania
era un estado soberano, reconocido por todos los gobiernos del
mundo (XXI 580-581 [638-639]); que Hitler había sido elegido
legalmente; que toda nación tiene derecho de l egislar y manejar
sus asuntos como mejor le parezca; que el General von Schleicher
había intentado gobernar ilegalmente y en violación de la constitución,
sin el apoyo de los nacionalsocialistas; que Alemania estaba
al bord e de la guerra civil en 1933; que los campos de concentración
fueron inventados por los británicos durante la Guerra de los
Boers; y que la reclusión de extranjeros y adversarios políticos
fue practicada por la Gran Bretaña y los Estados Unidos durante
la Segunda Guerra Mundial.
(En realidad, los campos de concentración fueron inventados
durante la Revolución francesa para recluir a los paisanos realistas
durante la rebelión de la Vendea; se trata pues de una institución
de alta estirpe "democrática").
La orden de crear los campos fue indudablemente legal según
una cláusula de emergencia en la constitución de Weimar, y fue
firmada por Hindenburg (Decreto del Presidente del Reich del
28 febrero de 1933), bajo la autoridad del artículo 48, párrafo
2, de la constitución de Weimar (XVII 535 [581], XIX 357 [394]).
Según un documento presentado por la fiscalía, Documento
R-129 (III 506 [565-566]), había 21.400 prisioneros en todos
los campos de concentración alemanes en 1939; al mismo tiempo,
300.000 personas habían sido encarceladas en prisiones normales
(XVII 535-536 [581-582], XX 159 [178]).
Un año después de la guerra, 300.000 alemanes fueron detenidos
en campos de reclusión aliados según cláusulas de "detención
automática" en las convenciones aliadas (por ejemplo, Punto
B-5 de la Declaración Común de Potsdam) (XVIII 52 [62]).
La mayor parte de los prisioneros en los campos de concentración
alemanes eran comunistas y criminales comunes (XVII 535-536
[581-582], XXI 516-521 [570-576], 607-614 [677-685]).
Durante la guerra, debido al bloqueo de los aliados, el sistema
de los campos se expandió para utilizar la mano de obra de ciudadanos
de países enemigos, como criminales, Testigos de Jehová, y comunistas.
Se indicó que también América del Norte encarceló a 11.000 Testigos
de Jehová (XI 513 [563]).
Gran Bretaña luchó en ambas guerras mundiales desafiando
el derecho internacional, al reducir a Alemania y todos los
territorios ocupados a una inanición literal por medio del bloqueo
(XIII 445-450 [492-497]; XVIII 334-335 [365-367]). Fue esto
lo que obligó a la introducción de requisitorias y de reclutamiento
obligatorio de mano de obra en los territorios ocupados, lo
que era legal según el Artículo 52 de la Convención de la Haya
(cuarta convención de la Haya sobre la guerra en tierra del
18 de octubre de 1907). Pero también fue esto lo que hacía a
estas poblaciones felices de poder trabajar en Alemania y de
remitir sus salarios a sus familias (entre 2 y 3 mil millones
de marcos durante la guerra).
Los mal denominados "esclavos" pagaban impuestos alemanes
sobre su salario, y se les disciplinaba con multas que no podían
superar el salario de una semana (V 509 [571]). En casos graves
de infracción de disciplina, se les podía enviar a campos de
trabajo (no a campos de concentración) por un período que no
podía superar 56 días (XXI 521 [575-576]). Estaba estrictamente
prohibido golpearlos o maltratarlos.
Los prisioneros de guerra podían ofrecerse voluntariamente
a ser liberados de los campos de prisioneros de guerra para
trabajar en la industria; en cuyo caso se les trataba como a
cualquier otro trabajador industrial (XVIII 496-498 [542-544]),
pero perdían la protección de la convención de Ginebra sobre
prisioneros de guerra. No se les podía forzar a trabajar en
la industria.
El régimen de Vichy en Francia consiguió la liberación y
regreso inmediato de 1 prisionero de guerra por cada 3 trabajadores
mandados a Alemania para trabajar bajo contrato durante un período
de 6 meses (XVIII 497 [543]). De todos modos, no hubiera sido
posible violar la Convención de Ginebra sobre prisioneros de
guerra forzando a prisioneros de nacionalidad francesa, belga,
u holandesa a participar en las hostilidades contra sus propios
países, porque sus respectivos países ya no combatían (XVIII
472-473 [516].
Con respecto al ataque contra Polonia, la crisis polaca existía
desde hacía más de un año antes del Pacto Molotov-Ribbentrop
y los ataques alemanes y soviéticos. Durante todo este periodo,
los polacos nunca pidieron una audiencia de arbitraje internacional
imparcial; nunca llamaron a la Liga de Naciones; porque no deseaban
una solución equitativa. Los polacos estaban satisfechos de
violar sus convenciones internacionales con la expulsión de
ciudadanos polacos de origen alemán, así como muchos centenares
de miles de judíos (XVI 275 [304]).
La afluencia de judíos polacos a Alemania fue la principal
causa inmediata del anti-semitismo alemán, según muchos acusados
y testigos de la defensa (XXI 134-135 [155]; XXII 148 [169]).
Los judíos polacos habían estado implicados en numerosos escándalos
financieros y planes de estafas, tales como el asunto Barnat-Kutitsky
(XXI 569 [627]).
En cuanto a la "conspiración para hacer la guerra en violación
al derecho internacional", naturalmente fueron los británicos
los culpables de operar de esta manera, con sus bombardeos masivos
sobre ciudades. Los soldados alemanes entraban en batalla con
instrucciones escritas detalladas según las cuales la propiedad
privada debía ser respetada, los prisioneros debían ser tratados
con humanidad, las mujeres debían ser respetadas, etc. (IX 57-58
[68-69], 86 [100-101], XVII 516 [560]).
Las Fuerzas Armadas alemanas efectuaban frecuentes procesos,
que resultaban en muchas sentencias de muerte contra miembros
de su propio personal acusados de estupro o saqueo, aunque el
valor de los objetos fuera insignificante (XVIII 368 [401-402],
XXI 390 [431], XXII 78 [92]).
La requisición de propiedad gubernamental era legal de conformidad
con la Convención de la Haya. La Unión Soviética no era signataria
de esta convención. En todo caso, en los países comunistas no
existía la propiedad privada. Göring dijo que había estado en
Rusia y que la gente allí no tenía nada que robar (IX 349-351
[390-393]).
Además, los aliados estaban haciendo en ese momento lo mismo
que habían reprochado a los alemanes (XXI 526 [581]; XXII 366-367
[418-420]).
Göring demolió la acusación sobre "experimentos médicos por
medio de una cámara a presión", diciendo que cualquier aviador
debía probar sus reacciones físicas a las alturas; no había
nada siniestro en una así llamada "cámara a presión" (XXI 304-310
[337-344]). Los norteamericanos llevaron a cabo e xperimentos
médicos provocando la muerte mientras el proceso de Nuremberg
estaba en curso (XIX 90-92 [102-104]; véase también XXI 356,
370 [393, 409]).
Irónicamente, el Tribunal sostenía que la "guerra defensiva"
incluía ataques preventivos (XXII 448 [508]), o ataques para
proteger a los ciudadanos de países extranjeros de sus propios
gobiernos (XIX 472 [527]; XXII 37 [49]), excepto cuando lo hacían
los alemanes (X 456 {513}). Las objeciones según las cuales
los alemanes habrían hecho precisamente eso, fueron ignoradas.
Los soviéticos habían concentrado 10.000 tanques y 150 divisiones
a lo largo de la frontera Este de Polonia, y habían aumentado
el número de aeródromos en la sección rusa de Polonia de 20
a 100. Posteriormente se localizaron detalladas cartas geográficas
que no hubieran sido necesarias para propósitos soviéticos puramente
defensivos. Del lado alemán, se creía que esperar un ataque
contra los campos de petróleo de Rumania o contra los campos
de carbón de Silesia hubiera sido suicida (XIX 13-16 [20-23],
XX 578 [630-631]; XXII 71 [85]).
Parece poco probable que naciones con inmensos imperios coloniales
(Gran Bretaña, Francia), o pretensiones sobre hemisferios enteros
(Estados Unidos) pudieran haberse puesto de acuerdo sobre una
definición de "guerra agresiva" que fuera factible en la práctica.
De hecho, se admitió en la sentencia del proceso de Nuremberg
que los términos "defensa", "agresión", y "conspiración" no
habían sido definidos (XXII 464, 467 [527, 531]). Parece que
la "guerra defensiva" no era más que el "bellum justum" medieval
acicalado con una jerga liberaloide (IX 236-691 [268-782]; XVII
516-550 [560-597]; XXI 302-317 [335-351]).
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RUDOLF HESS
Según el informe de Robert H. Jackson (citado por el juez
Bert. A. Röling del Tribunal de Tokio, cfr. " A Treatise on
International Criminal Law", vol. 1, pp. 590-608, edited by
M. Cherif Bassiouni and Ved F. Nanda, Chas Thomas Publisher),
los británicos, franceses, y soviéticos en Nuremberg no querían
acusar a los alemanes de "guerra agresiva", por razones bien
evidentes. Esta acusación fue inventada por los norteamericanos
con el único, expreso y admitido propósito de justificar sus
numerosas violaciones al derecho internacional.
Estas acciones ilegales incluían el " Programa de Préstamo
y Arriendo"; los servicios de escolta y reparación de navíos
de guerra británicos durante dos años antes de Pearl Harbor;
el permiso dado a navíos de guerra británicos de disfrazarse
de navíos norteamericanos mientras que Norteamérica era todavía
oficialmente neutral; la declaración ilegal de un límite marítimo
de 300 millas; la ocupación de Islandia; la comunicación a los
británicos de los movimientos de submarinos alemanes e italianos;
los ataques con bombas y por medio de colisiones contra submarinos
alemanes e italianos a partir de julio de 1941; y otras acciones
obviamente indicativas de "guerra agresiva".
De modo que Rudolf Hess fue encarcelado durante 47 años no
tan sólo por acciones que no eran ilegales (su tentativa heroica
de poner fin a la guerra, salvar millones de vidas humanas,
e impedir la destrucción de Europa y el imperio británico),
sino por "crímenes" que se inventaron para disimular los crímenes
de sus acusadores.
No se sostuvo en Nuremberg que Alemania hubiera cometido
una "agresión" contra Gran Bretaña y Francia; la sospecha si
Gran Bretaña y Francia cometieron o no una "agresión" contra
Alemania, se dejó sin resolver (IX 473 [525]; XVII 580 [629]).
Hess fue acusado de haber conspirado con Hitler para sacar
a Gran Bretaña de la guerra para facilitar el ataque de Hitler
contra la Unión Soviética. Su defensa fue que su acción fue
dictada por la sinceridad pura; que no sabía nada acerca de
un ataque contra Rusia.
La conclusión de la defensa de Rudolf Hess aparece en XIX
353-396 [390-437]. En su declaración final, (y única) que hizo
(XXII 368-373 [420-425]), Hess da la impresión de un hombre
que podía ser totalmente insano en un momento, y brillantemente
lúcido, sano, y lógico al momento después. Es posible que tal
condición la haya adquirido en la Gran Bretaña.
Foto: Escombros del avión piloteado por Rudolf Hess hacia
Inglaterra en su esfuerzo heroico de poner fin a la guerra,
con el resultado de su condena por "crímenes contra la paz".
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RUDOLF HÖSS
Rudolf Höss fue el comandante de Auschwitz, cuyas supuestas
"confesiones" habrían "probado" que Hitler dio muerte por asfixia
con gas a seis millones de judíos (o cinco millones, la cifra
que normalmente se citaba en el proceso de Nuremberg). Su "confesión"
mejor conocida es la que cita William L. Shirer en las páginas
968-969 de The Rise and Fall of the Third Reich.
Este documento, Documento 3868-PS, debe ser estudiado en
su contexto. La "declaración" escrita, o declaración jurada,
ex-parte (esto es, sólo uno de los interesados está presente)
fue uno de los principales instrumentos de la parte acusadora
en los procesos medievales por brujería. Este método desapareció
durante varios siglos para reaparecer en los procesos-espectáculo
s comunistas por crímenes de guerra.
Estos documentos constituyen una infracción de numerosas
reglas generales de procedimiento legal, por ejemplo, la regla
en contra de hacer preguntas capciosas; la regla contra la presentación
de declaraciones anteriores concordantes (esto es, la multiplicación
de evidencias por repetición, diciendo la misma cosa 10 veces;
normalmente tales declaraciones sólo se presentan cuando contradicen
declaraciones hechas después); el derecho del acusado de confrontar
a su acusador y de contra-interrogarlo, así como el privilegio
contra la auto-acusación. Las "pruebas" presentadas en los procesos
de crímenes de guerra ni siquiera serían admisibles ante una
corte marcial. Aun en 1946, la presentación por la fiscalía
de declaraciones escritas ante tribunales militares en casos
capitales fue prohibida por el artículo 25 de los US Articles
of War (artículos de guerra norteamericanos). El artículo 38
exigía el uso de reglas federales normales de evidencia.
En el juicio de Nuremberg no existió jamás la más mínima
pretensión de que Höss haya escrito este documento personalmente.
De ser así, el documento no diría "Comprendo el inglés como
ha estado escrito aquí", sino : "He escrito este documento yo
mismo". En los procesos de crímenes de guerra de menor importancia
(Hadamar, Natzweiler), es corriente hallar "confesiones" escritas
enteramente en la letra manuscrita del interrogador, en inglés,
con una declaración al final en la escritura del prisionero,
en alemán, que afirma que las declaraciones han sido hechas
por él, ¡y que se declara satisfecho con la traducción al inglés!
Otra fórmula se halla en la página 57 del volumen Hadamar
de War Crimes Trials, escrito por el acusador Sir David Maxwell-Fyfe
en inglés: "Certifico que lo anterior se me ha leído en alemán,
mi lengua materna".
La pretensión era que el prisionero habría sido interrogado
por medio de un intérprete bajo el sistema de preguntas y respuestas,
después de lo cual se habrían suprimido las preguntas, y las
respuestas se reagruparon en la forma de una declaración jurada,
normalmente por otra persona que no era el interrogador que
había hecho las preguntas.
En el proceso Belsen, por ejemplo, todas las declaraciones
juradas las escribió un solo oficial, el Ma yor Smallwood. En
este proceso, una combinación de los procesos Auschwitz y Belsen,
el equipo de abogados de la defensa, británicos y polacos no
comunistas designados por el Tribunal, demolieron los argumentos
de la fiscalía -- incluso las "selecciones para la muerte masiva
por asfixia con gas" -- pero sus argumentos fueron rechazados
con el pretexto de que las declaraciones involuntarias y las
evidencias de oídas serían admisibles "no para condenar a los
inocentes, sino para condenar a los culpables" ( Law Reports
of Trials of War Criminals, Vol. II (este pequeño volumen debe
leerse en su integridad).
Después de que la declaración jurada era preparada por el
oficial que no hacía nada más que escribir "declaraciones juradas",
ésta se presentaba en su redacción final al prisionero para
su firma. Si rehusaba firmar, de todas formas la declaración
se presentaba al tribunal como evidencia. En la jerga de los
procesos de crímenes de guerra, toda objeción se aplicaba contra
el "peso" del documento, y no contra su "admisibilidad".
Un ejemplo de una declaración jurada no firmada por Höss
es el Documento NO-4498-B. La letra B quiere decir que el documento
es una " traducción", con firma hecha con máquina de escribir,
de un documento "original", Documento NO-4498-A, escrito en
polaco, que se pretende que fue firmada por Höss. Está también
el Documento NO-4498-C, en inglés. Las declaraciones A y C no
están anexadas a la declaración B, la pretendida "copia fiel".
El Documento 3868-PS, citado por Shirer, fue firmado en inglés
3 veces, pero nunca en la "traducción" al alemán, fechada 3
días más tarde. El documento contiene una modificación insignificante
firmada por Höss con una inicial, una "h" minúscula, y una frase
entera pertenecía a la escritura manuscrita del interrogador
(compárese con las letras "W" mayúsculas), no firmada por Höss.
Es evidente que la inicial está allí para "probar" que Höss
ha "leído y corregido" el documento. El contenido de esta frase
manuscrita está refutado en otro documento (XXI 529 [584]).
Cuando se presentaba la declaración jurada al prisionero,
a veces se corregía extensamente, lo que resultaba en 2 o más
versiones del mismo documento. En estos casos, "se citan" las
versiones más largas, mientras que las versiones más cortas
se dan por "perdidas". Un ejemplo de esta práctica es el Documento
D-288, que es la declaración jurada del Dr. Wilhelm Jäger citado
por William L. Shirer en las páginas 948-949, (véase Albert
Speer).
Jäger testificó haber firmado 3 o 4 copias del mismo documento,
que era además mucho más corto. Originalmente, se presentó la
versión más corta contra el anciano Krupp antes de que se retiraran
los cargos que había contra él. En esta declaración, la más
larga, la traducción al inglés está fechada antes que el documento
"original". La aparición de Jäger ante el Tribunal supuso pues
un desastre total, pero eso qued ó olvidado (XV 264-283 [291-312]).
Si el declarante aparecía para testificar, invariablemente
contradecía a su declaración jurada, pero las contradicciones
fueron olvidadas. Entre los firmantes de declaraciones juradas,
cuyas apariciones ante el Tribunal fueron catastróficas se halla
el General Westhoff, quien contradijo su "declaración" no jurada
27 veces (XI 155-189 [176-212]); y un "experto en guerra bacteriológica",
Schreiber (XXI 547-562 [603-620]). A Paul Schmidt, Documento
3308-PS, (el cual era el intérprete de Hitler), se le presentó
su declaración jurada para su firma cuando estaba demasiado
enfermo para poder leerla detenidamente, y que él repudió parcialmente
más tarde, (X 222 [252]). De todas formas se usó como evidencia
contra Von Neurath, a pesar de que Schmidt la había repudiado
(XVI 381 [420-421] XVII 40-41 [49-50]). Ernst Sauckel firmó
una declaración jurada que había sido escrita antes de que él
llegara a Nuremberg (XV 64-68 [76-80]); la firmó bajo amenaza
(de lo contrario, su mujer y sus 10 hijos habrían sido entregados
a los polacos o a los rusos).
Dado que los declarantes raramente escribían (si es que realmente
lo hicieron alguna vez) sus propias "declaraciones juradas",
es común hallar frases o párrafos idénticos, o casi idénticos,
en diferentes documentos, aun cuando se pretende que han sido
preparados por diferentes personas en fechas diferentes, por
ejemplo, las declaraciones juradas 3 y 5 de Blaskovitz y Halder
(Documentos de Pruebas 536-US y 537-US; Documentos URSS-471
y URSS 472 y 473; y Documentos URSS-264 y 272 (declaraciones
juradas acerca del jabón de grasa humana).
Entre las declaraciones juradas firmadas por Höss se hallan,
entre otras, el Documento NO-1210, el cual se escribió primeramente
en inglés, con extensas interpolaciones, adiciones, y correcciones,
incluyendo 2 borradores diferentes de las páginas 4 y 5, tras
lo cual se tradujo al alemán y Höss lo firmó. Es decir, el "documento
original" es la traducción, y la "traducción" es el documento
original.
Se pretende que Höss " tradujo oralmente" el Documento 749(b)D
del inglés al alemán antes de que él lo firmara. La firma es
débil hasta el punto de ser ilegible, lo que podría posiblemente
indicar enfermedad, cansancio, o tortura. Rupert Butler describió
los detalles de la tortura en Legions of Death (Hamlyn Paperbacks).
La "confesión" que cita Sir David Maxwell Fyfe el 1 abril
1946 (el día de los inocentes) en la cual Höss "confesaba" haber
asesinado a cuatro millones de judíos (X 389 [439-440]), en
vez de los dos millones y medio "confesados" el 5 de abril de
1946, bien pudo no haber existido nunca, o se "perdió" rápidamente.
No es verdad que el testimonio de Höss en el proceso de Nuremberg
haya consistido, en su mayor parte, en una ratificación de su
"declaración jurada"; eso puede ser efectivo únicamente en relación
con su contra-interrogatorio que le hizo el Coronel John Amen
del Ejército de los EE.UU.
Al contrario, Höss compareció para testificar, y, como de
costumbre, se contradijo a sí mismo y a su declaración jurada,
tanto como fue posible (XI 396-422 [438-466]).
Por ejemplo, cuando la declaración jurada afirma (XI 416
[460]) "sabíamos cuando las víctimas estaban muertas porque
dejaban de gritar" (una burda y evidente imposibilidad toxicológica),
su testimonio oral afirma (XI 401 [443], en respuesta a las
preguntas extremadamente abusivas del "abogado defensor" de
Kaltenbrunner, que las víctimas quedaban inconscientes, lo que
no explica cómo podía saber él cuando las víctimas efectivamente
habían muerto.
Aparentemente Höss olvidó mencionar que el matar insectos
con Zyklon B requería 2 días, un hecho que mencionó en otra
parte (Documento NO-036, p. 3, texto alemán, respuesta a pregunta
25; véase también Kommandant in Auschwitz, p. 155). Con un veneno
con tal acción retardada, las víctimas se habrían sofocado primero.
Höss habría afirmado que la orden de matar a los judíos de
Europa había sido impartida oralmente (XI 398 [440]), pero que
las órdenes de mantener las matanzas en secreto se habrían dado
por escrito repetidas veces (XI 400 [442]. Testificó que unas
víctimas habían sido cremadas en fosas profundas en Auschwitz
(un pantano notorio) (XI 420 [464]), y que los dientes de oro
se fundían en el mismo lugar (XI 417 [460]), pero que una evacuación
de los prisioneros de los campos de concentración para evitar
su captura por los rusos habría conducido a muertes innecesarias
(XI 407 [449-450]), y, casi, ¡que no hubo ningún programa de
exterminio en absoluto! Vale la pena citar esto último:
"Hasta que estalló la guerra en 1939, la situación en los
campos, en cuanto a la alimentación, alojamiento, y el trato
a los prisioneros, fue la misma que en cualquier otra prisión
o institución penitenciaria del Reich. Los prisioneros fueron
tratados severamente, sí, pero no había la menor posibilidad
de golpes o maltratos metódicos. El Reichsführer daba advertencias
frecuentes de que todo hombre SS que tratase con violencia a
un prisionero sería castigado, y muchas veces hombres de la
SS que maltrataron a prisioneros fueron realmente castigados.
La comida y el alojamiento en aquel tiempo fueron colocados
al mismo nivel, en todos los aspectos, como para cualquier otro
prisionero bajo administración legal. El alojamiento en los
campos en este período era aún normal, porque la afluencia en
masa al comienzo y durante la guerra no era todavía un hecho.
Cuando estalló la guerra y empezaron a llegar prisioneros políticos
en grandes cantidades, y más adelante, cuando llegaron prisioneros
que eran miembros de movimientos de resistencia en los territorios
ocupados, la construcción de edificios y la ampliación de los
campos se hizo insuficiente para atender al número de presos
que llegaban.
"Durante los primeros años de la guerra, se podía todavía
hacer frente a este problema con medidas improvisadas; pero
más tarde, debido a las exigencias de la guerra, ya no fue posible,
porque ya no nos quedaba casi ningún material de construcción".
(Nota.: Se pretende que los cadáveres fueron cremados utilizando
madera como combustible)
"(...) Todo eso condujo a una situación de escasez en la
cual los presos en los campos ya no tenían suficiente resistencia
física contra las consiguientes plagas y epidemias (...)
"El objetivo no era tener la mayor cantidad posible de muertos,
o de aniquilar el mayor número de presos posible. El Reichsführer
estaba constantemente ocupado de los problemas de reclutar todas
las fuerzas posibles para las industrias de armamento (...).
"Estos supuestos maltratos y torturas en los campos de concentración,
cuyas historias fueron divulgadas por todas partes entre la
gente, y particularmente por los prisioneros liberados por los
ejércitos de ocupación, no se infligían metódicamente, como
se supone, sino que eran casos en que determinados jefes, jefes
subordinados, y hombres arremetían con violencia contra ellos
(...).
"Si una historia de esta naturaleza llegaba a mi atención,
por supuesto el culpable era retirado de inmediato de su puesto
o transferido a otra parte. De manera que, aunque no fuese castigado
porque no hubiera evidencia que demostrara su culpabilidad,
era relevado y trasladado a otra posición (...).
"La situación catastrófica que existía al final de la guerra
se debió al hecho que, como resultado de la destrucción de los
ferrocarriles y de los bombardeos constantes contra las fábricas
industriales, ya no era posible ocuparse de estas masas como
se debía, por ejemplo, en Auschwitz, con sus 140.000 prisioneros.
Medidas improvisadas, columnas de camiones, y todo lo que intentaron
los comandantes para mejorar la situación, fueron inútiles,
o de poca utilidad. El número de enfermos crecía casi sin límite.
No nos quedaba casi nada de medicamentos, se expandían las epidemias
por todas partes. Por orden del Reichsführer había que utilizar
constantemente a los prisioneros que estaban en condiciones
físicas para trabajar; se tenía que utilizar incluso a aquellos
cuya enfermedad no era grave, dondequiera que eso fuera posible,
para que trabajaran en la industria. Como consecuencia, cualquier
lugar en los campos de concentración que pudiera utilizarse
de alguna manera como alojamiento, estaba lleno de presos enfermos
y moribundos (...).
"Al final de la guerra, aún existían 13 campos de concentración.
Todos los otros puntos marcados aquí en el mapa indican los
así llamados campos de trabajo, anexados a las fábricas de armamentos
situadas allí (...).
"Si hubo maltratos de prisioneros por parte de los guardias
-- personalmente no los he visto nunca -- entonces, era posible
sólo hasta cierto punto, porque todos los oficiales responsables
de los campos tomaban medidas para asegurarse de que el menor
número posible de los hombres de la SS tuvieran contacto directo
con los reclusos, ya que gradualmente con los años, el personal
de guardia se había deteriorado hasta tal punto que ya no podían
mantenerse las viejas normas (...).
"Teníamos miles de guardias que casi no hablaban alemán,
que venían de todos los principales países del mundo como voluntarios
y que se alistaban en estas unidades; o teníamos hombres ancianos,
entre 50 y 60 años, a quienes les faltaba todo interés en su
trabajo, de manera que un comandante debía preocuparse constantemente
de que estos hombres cumpliesen hasta con las normas más ínfimas
de sus deberes. Además, era obvio que había elementos entre
ellos que maltratarían a los prisioneros, pero tales maltratos
nunca fueron tolerados. Además, era imposible tener trabajando
a estas masas de gente, o cuando estaban en el campo dirigidos
por hombres de la SS, de modo que en todas partes se debía delegar
prisioneros para dar instrucciones a otros presos y hacerlos
trabajar, y ellos tenían la administración interna del campo
casi exclusivamente en sus manos. Es evidente que hubo muchos
maltratos que no se podían evitar, porque por la noche no había
casi ningún miembro de la SS en los campos. No les era permitido
a los hombres de la SS entrar en los campos salvo en casos específicos,
así que los reclusos quedaban casi enteramente a merced de los
supervisores nombrados de entre los mismos prisioneros".
Pregunta (del abogado defensor de la SS, Dr. Blobel):
"Ya mencionó usted las regulaciones que existían para los
guardias, pero había también un reglamento establecido en todos
los campos. En este reglamento de los campos se establecían
los castigos para los prisioneros que violaban las reglas de
los campos. ¿De que castigos se trataba?"
Respuesta:
"En primer lugar, se les transfería a una "compañía penal"
(Strafkompanie), esto es, a un trabajo más duro, y restricciones
en su alojamiento; después, reclusión en el pabellón de celdas,
confinamiento en una celda oscura; y en casos muy graves, se
les ataba con cadenas o esposas. El castigo con los grilletes
(Anbinden) fue prohibido por el Reichsführer en el año 1942
o 1943, ya no sé exactamente cuando,. Después, estaba el castigo
de tener que cuadrarse durante largos períodos a la entrada
del campo (Strafstehen), y finalmente, castigos con golpes.
No obstante, estos castigos con golpes no los podía decretar
cualquier comandante independientemente. Debía pedir autorización".
-- Testimonio oral de Rudolf Höss, 15 abril 1946 (XI 403-411
[445-454]).
Höss parece haber estado motivado por el deseo de proteger
a su mujer y sus 3 hijos, y de salvar a otros acusados por medio
de testificar que sólo 60 personas habrían tenido conocimiento
de los exterminios en masa. Höss intentó salvar a Kaltenbrunner
por medio de implicar a Eichmann y Pohl, que todavía no habían
sido capturados. (Para un caso similar, véase la declaración
jurada de Heisig en su intento por implicar a Raeder, XIII 460-461
[509-510]).
Höss compareció como un "testigo de descargo", cuyo contra-interrogatorio
de la fiscalía fue interrumpido por la fiscalía misma (XI 418-419
[461-462]). Quizás tuvieron temor de que Höss echase abajo todo
el edificio de mentiras.
La famosa "autobiografía" de Höss, Kommandant in Auschwitz,
probablemente establecida en forma de preguntas y respuestas
durante interrogatorios a modo de una gigantesca "declaración
jurada", y luego escrita de cuerpo entero para que se copiara
en la escritura manuscrita de Höss, no es mucho mejor. En este
libro, texto alemán, los fuegos de la cremación eran visibles
a muchos kilómetros (p. 160-161), el hedor habría sido perceptible
a kilómetros de distancia (p. 159). Todos en la región sabían
acerca de los exterminios (p. 159), las víctimas sabían que
iban a morir asfixiadas con gas (p. 110, 111, 125), sin embargo
aún era posible engañarlas (p. 123-124; véase también el Documento
3868-PS), y sus familiares nunca supieron nada (p. 129-130).
Höss era un alcohólico crónico que "confesaba" estas enormidades
después de haber bebido (p. 95) o cuando se le torturaba (p.
145). No es cierto que, según la p. 126 de este libro, texto
alemán, los cadáveres hubieran sido retirados de las cámaras
de gas es por los Kapos mientras comían y fumaban, y/o sin que
llevaran máscaras de gas; el texto no dice eso. El Dr. Robert
Faurisson ha probado que Höss hizo tal afirmación, pero en otra
parte, durante un "interrogatorio".
La "traducción" polaca de este libro, publicada antes del
"texto original" alemán, parece concordar con el texto alemán,
con excepción de nombres de lugares y fechas que no aparecen.
Esto es, el polaco es muy probablemente el idioma original,
habiendo sido insertados después los detalles en la versión
alemana.
Los textos íntegros y no expurgados de las "obras completas"
de Rudolf Höss (?), (en polaco), están disponibles solicitando
un préstamo internacional bibliotecario ( Wspomnienia Rudolfa
Hoessa, Komendanta Obozu Oswiecimskiego).
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PROCESOS A JAPONESES POR "CRIMENES DE GUERRA"

El General Yamashita
Mientras que los acusados alemanes fueron condenados por
haber fabricado el "jabón humano" (tomado en serio en la séptima
edición del prestigioso Oppenheim & Lauterpacht's International
Law, vol. II, p. 450), los acusados japoneses fueron condenados
por haber fabricado "sopa humana".
Esto no es un error de imprenta, ni se trata de un simple
juego de palabras en inglés ("Soap/Soup"); al contrario, en
1948 se consideró como un "hecho comprobado" que los japoneses
eran una raza de caníbales incurables, a los cuales se les prohibió
bajo pena de muerte devorar los cadáveres de sus propios muertos,
pero a quienes se les animaba oficialmente a comer norteamericanos.
A los norteamericanos se los habrían comido fritos, o en sopa;
los japoneses habrían devorado a personas aun cuando disponían
de otros comestibles. Es decir, practicaban el canibalismo más
bien por gusto que por necesidad. Las partes del cuerpo preferidas
por sus cualidades culinarias serían el hígado, el páncreas,
y la vesícula biliar; ¡a los chinos los habrían engullidos en
forma de pastilla!
Entre los procesos en los cuales esta acusación pretende
haber sido "probad a" se hallan, entre otros, U.S. vs. Tachibana
Yochio and 13 others, Mariana Islands, 2-15 agosto de 1946;
Commonwealth of Australia, V. Tazaki Takehiko, Wewak, 30 noviembre
de 1945; Commonwealth of Australia vs. Tomiyasu Tisato, Rabaul,
2 abril de 1946; y el más complicado de todos los procesos de
crímenes de guerra, el International Military Tribunal for the
Far East (IMTFE), [Tribunal Militar Internacional para el Lejano
Oriente] supervisado personalmente por Douglas MacArthur, que
comenzó en el mes de mayo de 1946 y que duró hasta diciembre
de 1948 (véase The Tokyo Judgement, vol. 1, pp. 409-410, University
of Amsterdam Press, 1977, pp. 49.674-5 del registro literal
mimeografiado.
Los 25 acusados que sobrevivieron al proceso fueron todos
condenados; 7 fueron ahorcados. Sus crímenes incluían los siguientes:
- Preparación, inicio, y ejecución de una "guerra de agresión"
contra la Unión Soviética (la Unión Soviética atacó al Japón
2 días después de Hiroshima en violación de un pacto de
no-agresión; en ese mismo día se firmó el Acuerdo de Londres,
en conformidad con lo cual se llevó a cabo el proceso de
Nuremberg);
- preparación, inicio, y ejecución de una "guerra de agresión"
contra Francia (Francia se halla en Europa);
- bloqueo ilegal marítimo y bombardeo sin distinción de
las poblaciones civiles (caso contra Shimada; esto es, lo
que hacían los británicos en Europa habría sido criminal
si los japoneses fuesen culpables);
- juicio ilegal de "criminales de guerra" ante un tribunal
militar (caso contra Hata und Tojo; véase también U.S. vs.
Sawada, probablemente la acusación más repugnante e hipócrita
de todas; las víctimas fueron 7 norteamericanos acusados
de bombardear sin distinción poblados japoneses, en que
80.000 mujeres y niños perecieron quemados vivos); y
- canibalismo. No se pretendió que los acusados hubieran
devorado a nadie personalmente.
La "evidencia" incluía:
- - informes de comisiones soviéticas de crímenes de guerra
- - informes de comisiones chinas de crímenes de guerra
- - informes soviéticos basados en documentos japoneses,
que no se anexaron a los informes
- - resúmenes de las agresiones militares japones as en
China (establecidos por los chinos).
- - 317 Judge Advocate General War Crimes Reports (informes
de comisiones de crímenes de guerra norteamericanos, total:
14.618 páginas); estos informes pretendían "citar" (al menos
así se suponía) los documentos japoneses "capturados", tales
como diarios personales, confesiones de canibalismo, órdenes
de cometer exterminios en masa, órdenes de dar muerte a
los prisioneros asfixiándolos con gas en remotas islas del
Pacífico Sur, etc.; los documentos "capturados" no se anexaron
a los informes; las pruebas de su autenticidad (y existencia)
naturalmente no se exigieron nunca;
- - declaraciones juradas de soldados japoneses presos
en Siberia
- - declaraciones juradas de soldados japoneses que se
refieren a los japoneses como el "enemigo";
- - declaraciones juradas de oficiales del Ejército Rojo;
- - declaraciones juradas de aborígenes analfabetos de
pequeñas islas en el Pacífico Sur;
- - recortes de periódicos norteamericanos (prueba admisible
para la fiscalía, pero normalmente no para la defensa; esto
es, los acontecimientos en China "se probaron" por medio
de citas del Chicago Daily Tribune, el New Orleans Times-
Picayune, del Sacramento Herald, Oakland Tribune, New York
Herald, New York Times, Christian Science Monitor, etc.
- - las memorias del Marqués Takugawa (escritas en inglés
y que él nunca leyó en japonés);
- - los comentarios de Okawa (Okawa fue declarado loco
e internado en un manicomio, pero se utilizaron sus comentarios
como evidencia);
- - los testimonios de Tanaka (un testigo profesional
pagado por los norteamericanos; Estando Okawa ebrio, habría
confesado todo a Tanaka; Tanaka "el Monstruo" Ryukichi fue
presumiblemente responsable de millones de atrocidades,
pero no fue nunca procesado; al contrario, viajaba libremente
por todas partes del Japón)
- - el diario personal de Kido ( trozos escogidos de chismes
acerca de todos aquellos que no eran del agrado de Kido);
- - las memorias de Harada (Harada había sufrido un ataque
cerebral, de manera que el texto dictado por él era incomprensible;
hasta qué punto seria capaz de recordar, y exactamente qué
habría querido decir, era motivo de conjeturas; las traducciones
eran simples suposiciones; muchas "copias" habían sido "corregidas"
por toda una serie de personas distintas de aquellas a las
cuales él había dictado, y que no estuvieron presentes durante
los dictados; además, tenía fama de mentiroso).
La respuesta de la fiscalía a los argumentos de la defensa
al final del proceso, refuta toda la evidencia defensiva con
el pretexto de que los documentos son los mejores testigos.
Si la fiscalía y la defensa citasen el mismo documento, la defensa
habría citado fuera del contexto, pero nunca la fiscalía. La
evidencia de oídas tendría valor probatorio; los extractos de
periódicos tendrían valor probatorio; los testimonios de los
testigos de la defensa no tendrían ningún valor probatorio;
los contra-interrogatorios serían una pérdida de tiempo.
Cinco de los 11 jueces, William Webb de Australia, Delfin
Jaranilla de las Islas Filipinas, Bert A. Röling de los Países
Bajos, Henri Bernard de Francia, y R.B. Pal de India, presentaron
sentencias dispares. Pal escribió una famosa sentencia disidente
de 700 páginas, en la cual caracterizó las pruebas de la fiscalía
acerca de las atrocidades como "carentes de valor en su mayor
parte", remarcando sarcásticamente que esperaba que uno de los
documentos estuviera escrito en japonés.
Una particularidad de los procesos por crímenes de guerra
es que, lejos de probar algo, todos ellos se contradicen. Se
mantuvo en el proceso de Tokio que los chinos tendrían el "derecho"
de violar tratados "injustos", y que los esfuerzos de los japoneses
por hacer cumplir estos tratados, debido a su "injusticia",
habrían constituido una "agresión".
Cuando se dejaron caer las bombas atómicas, Shigemitsu había
intentado negociar una capitulación desde hacía casi 11 meses,
desde el 14 septiembre de 1944. Naturalmente, eso se convirtió
en otro crimen: "prolongación de la guerra por medio de las
negociaciones".
Las "pruebas" de las actividades canibalísticas japonesas
se pueden ubicar en el Informe JAG 317, pp. 12.467-8 de la trascripción
mimeografiada de las audiencias; Documentos 1446 y 1447, pp.
12.576-7, Documento 1873, pp. 14.129-30, y Documentos 2056A
y B, pp. 15.032-42.
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ALFRED JODL

Jodl fue ahorcado por su complicidad en el "Kommandobefehl",
una orden de fusilar a aquellos soldados británicos que combatían
vestidos con ropas civiles y que estrangulaban a sus propios
prisioneros de guerra (XV 316-329 [347-362]).
La defensa de Jodl era que el derecho internacional tiene
por objeto prote ger a los hombres que combaten como soldados.
Los soldados deben portar sus armas abiertamente, llevar insignias
o uniformes claramente reconocibles, y tratar a sus prisioneros
con humanidad. La guerra de guerrillas y las actividades de
los comandos británicos se prohibían expresamente bajo el derecho
internacional. El enjuiciar y ejecutar a tales comandos sería
legal si fuera hecho de conformidad con el artículo 63 de la
convención de Ginebra de 1929 sobre prisioneros de guerra (N.B.
véase también el "Dissentient Judgement of Judge Rutledge",
"U.S. vs. Yamashita", y el "Habeas corpus action of Field Marshall
Milch").
En verdad, muy pocos hombres fueron ejecutados como resultado
del "Kommandobefehl" (55 en Europe del Oeste, según Sir David
Maxwell-Fyfe, XXII 284 [325]. La intención del mismo era disuadir
a los hombres de combatir de esta manera, creyendo que sencillamente
podrían rendirse después.
Otro "crimen" fue el haber notificado al Comandante en Jefe
del Ejército que Hitler había repetido una orden ya emitida
de que no se debía aceptar ninguna oferta de rendición de Leningrado.
Como tantos otros crímenes alemanes, quedó este sin efecto,
puesto que no se recibió ninguna oferta de rendición. La intención
era la de forzar a la población a retirarse, dado que sería
imposib le alimentar a millones de civiles y prisioneros, y
evitar epidemias. Se dejaron espacios vacíos hacia el Este en
las líneas alemanas para permitir el retiro de la población.
Kiev, Odessa, y Kharkov habían capitulado pero fueron minadas,
matando a miles de soldados alemanes con bombas de efecto retardado.
Se necesitaban los muelles para propósitos militares; los ferrocarriles
rusos fueron construidos sobre un ancho de vía distinto del
alemán, y no hubiera sido posible transportar suficientes suministros
para alimentar a millones de prisioneros o judíos semifamélicos.
La publicitada mentira soviética de que los alemanes habrían
dado muerte a millones de presos rusos fue tomada en serio por
muchas personas sin conocimiento de la causa de la mortalidad.
La copia del documento acerca de Leningrado, Document C-123,
no lleva firma.
El caso contra Jodl representa lo absurdo de todo el proceso.
En palabras de su defensor, el Dr. Exner:
"Asesinato y revolución. En tiempo de paz, esto habría significado
guerra civil; en tiempos de guerra, el derrumbamiento inmediato
del frente y el fin del Reich. Debería él entonces haber gritado:
Fiat justitia, pereat patria? La fiscalía verdaderamente
parece ser de la opinión de que podía esperarse tal comportamiento
de los acusados. ¡Qué asombroso concepto! Si asesinato y revolución
se pudieran justificar éticamente, entonces sería preferible
dejarlo en manos de moralistas y teólogos. En todo caso, nosotros
los juristas ni siquiera podemos discutir semejante idea. ¿Ser
obligado bajo pena de castigo a matar al Jefe de Estado? ¿Debe
hacer eso un soldado? ¿Y en tiempo de guerra? Los que han cometido
tales acciones siempre recibieron castigo, pero castigarlos
por no haberlos cometido, es seria en verdad algo nuevo" (XIX
45 [54]; XXII 86-90 [100-105]).
(En los procesos a japoneses por crímenes de guerra, se ahorcaron
a los generales por haberse mezclado en política).
A este respecto, el Dr. Exner dijo: "En una sola página de
la apelación anglo-americana, se lee seis veces la frase: 'Jodl
estaba presente. ¿Qué quiere decir eso legalmente?" (XIX 37
[44]).
Jodl fue interrogado por uno de los fiscales soviéticos,
el coronel Pokrovsky, "¿Sabía usted, que las tropas alemanas...
colgaban a la gente de los tobillos y asaban a sus prisioneros
soviéticos a la parrilla? ¿Lo sabía usted?"
A lo cual Jodl respondió, "No sólo no lo sabía; es más, ni
siquiera lo creo" (XV 545 [595]). El extenso tema de los procesos
por crímenes de guerra, resumido en 3 frases cortas. (XV 284-561
[313-612]; XVIII 506-510 [554-558]; XIX 1-46 [7-55]).
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ERNST KALTENBRUNNER
Durante el contra-interrogatorio efectuado a Ernst Kaltenbrunner,
se le preguntó con indignación cómo podía tener el descaro de
pretender que él había dicho la verdad y que 20 ó 30 testigos
habían mentido (XI 349 [385]).
Los "testigos oculare s", naturalmente, no comparecieron
ante el Tribunal; no eran más que nombres escritos en pedazos
de papel. Uno de estos nombres es el de Franz Ziereis, el comandante
del campo de concentración de Mauthausen.
En su pedazo de papel, Ziereis "confesó" haber dado muerte
con gas a 65.000 personas, fabricado pantallas de lámpara en
piel humana, y falsificado dinero. También proveyó una tabla
complicada de informaciones estadísticas que contenían una lista
del número exacto de prisioneros en 31 campos de trabajo distintos.
Luego acusó a Kaltenbrunner de haber dado la orden de matar
a todos los presos del campo (Mauthausen) ante la inminente
llegada de los norteamericanos.
Ziereis estaba muerto desde hacía ya 10 meses cuando hizo
su "confesión"; afortunadamente, la "confesión" había sido "
recordada" por otra persona que tampoco compareció ante el Tribunal
-- un prisionero de un campo de concentración llamado Hans Marsalek
-- pero cuya firma aparece en el documento (Documento 3870-PS,
XXXIII 279-286).
Las páginas 1 a 6 de este documento están escritas entre
comillas (!), incluso la tabla estadística que afirma, por ejemplo,
que habían 12.000 reclusos en Ebensee; 12.000 en Mauthausen;
24.000 en Gusen I y II; 20 reclusos en Schloss-Lindt, 70 reclusos
en Klagenfurt-Junkerschule, etc. para el total de los 31 campos
de la tabla.
El documento no está firmado por nadie más que pretendiera
haber estado presente durante la "confesión"; y no habían anexadas
al documento notas que supuestamente se hubiesen tomado en aquella
ocasión. El documento lleva sólo 2 firmas: la del recluso Hans
Marsalek, y la de Smith W. Brookhart Jr., del ejército de los
EE.UU. El documento lleva la fecha 8 abril de 1946. Ziereis
murió el 23 mayo de 1945.
Se pretende que Ziereis estaba muy gravemente enfermo (murió
de heridas de bala en el estómago) para firmar nada en aquel
momento, pero estaba en bastante buena salud para "dictar" este
largo y complejo documento, el cual habría sido "recordado"
al pie de la letra por Marsalek durante 10 meses y medio. Naturalmente,
¡Marselek no había tenido ningún motivo para mentir! El documento
está escrito en alemán. Brookhart fue un escritor fantasma de
confesiones, que también escribió las confesiones de Rudolf
Höss (en inglés, Documento 3868-PS) y las de Otto Ohlendorf
(en alemán, Documento 2620-PS).
(Dirección de Brookhart en 1992: 18 Hillside Drive, Denver,
Colorado USA; era hijo de un Senador de Washington Iowa).
La "confesión" de Ziereis se sigue tomando en serio (mas
o menos) por Reitlinger, Shirer, Hilberg, y otros propagandistas
itinerantes de paparruchas al estilo del "Holocausto".
Kaltenbrunner afirmó que había 13 campos de concentración
centrales, o "Stammlager", durante la guerra (XI 268-269 [298-299]).
El gran total de 300 campos de concentración afirmado por la
fiscalía se habría obtenido incluyendo campos de trabajo perfectamente
normales. El trigésimo campo, Matzgau, en las cercanías de Danzig,
era un campo especial, cuyos presos eran los guardias de la
SS y los miembros de la policía que habían sido condenados por
ofensas contra prisioneros a su cargo, tales como maltratos
físicos, malversaciones de fondos, hurtos de efectos personales,
etc. Este campo, con su población de reclusos de la SS, cayó
en manos de los rusos al fin de la guerra (XI 312, 316 [345,
350]).
Kaltenbrunner reclamó que las sentencias de los tribunales
SS y de la policía eran mucho más severas que las de los tribunales
ordinarios, por las mismas infracciones. La SS frecuentemente
procesaba a sus propios miembros acusados de delitos contra
los reclusos o por violaciones de disciplina (XXI 264-291, 369-370
[294-323, 408-409]).
La ley permitía los métodos de interrogación de "tercer grado"
que se hacían con el único propósito de obtener informaciones
sobre las actividades futuras de resistencia; tales métodos
con el propósito de obtener confesiones estaban prohibidos.
Estos interrogatorios requerían la presencia de un médico, y
permitían un total de 20 golpes de palo sobre las nalgas desnudas,
sólo una vez, un procedimiento que no se podía repetir más tarde.
Otras formas de "tortura nazi" incluían el confinamiento en
una celda oscura, o permanecer de pie durante largos interrogatorios
(XX 164, 180-181 [184, 202-203]; XXI 502-510; 528-530 [556-565,
583-584]).
Kaltenbrunner y muchos otros testigos de la defensa afirmaron
que oficiales de la policía en todas partes del mundo usaban
métodos similares (XI 312 [346]), y que respetables oficiales
de policía habían visitado Alemania para estudiar los métodos
alemanes (XXI 373 [412]).
La evidencia de la defensa en este y otros asuntos relacionados
constan de miles de páginas, divididas entre las audiencias
ante el Tribunal y ante la Comisión, así como de 136.000 declaraciones
juradas escritas (XXI 346-373 [382-412]; 415 [458], 444 [492]).
Kaltenbrunner fue condenado por conspirar para linchar a
aviadores aliados que habían cometido bombardeos masivos sobre
las poblaciones civiles. Los linchamientos habrían sido ilegales,
pero nunca ocurrieron. Los oficiales alemanes salvaron a muchos
aviadores aliados de ataques de la turba. Los alemanes se negaron
a patrocinar tales métodos, temiendo que terminasen en una matanza
general de aviadores después de lanzarse en paracaídas. Como
tantos otros crímenes alemanes, este también quedó como una
idea que no se llevó a efecto. (XXI 406-407 [449-450], 472-476
[522-527]).
Otro supuesto crimen de Kaltenbrunner habría sido su responsabilidad
en el así llamado "Kugelerlass" (Decreto de Baleo). Esta habría
sido una orden de ejecutar a prisioneros de guerra por medio
de una máquina de medir el cuerpo (un aparato estrambótico,
probablemente inspirado en la absurda "máquina de Paul Waldmann"
para romper cabezas por medio de un martillo accionado por un
solo pedal) (URSS-52, VII 377 [416-417]).
El "Kugelerlass", Documento 1650-PS, si es un documento auténtico
-- lo que probablemente no es (XVIII 35-36 [43-44]), es una
traducción errónea: el sentido de la orden es que a los prisioneros
que intentasen escapar se les debería encadenar a una "bola"
de hierro ("Kugel"), y no que se les debería disparar una "bala"
(también "Kugel"). La palabra "encadenar" aparece en el documento,
pero no las palabras "disparar", "tirar", o "matar" (III 506
[565]; XXI 514 [568]); Gestapo Affidavit 75; XXI 299 [332]).
El documento es un "teletipo", por lo tanto, no lleva firma
(XXVII 424-428).
El término "Sonderbehandlung" (siempre traducido por "asesinato")
es un ejemplo de la inconveniente jerga utilizada en cualquier
burocracia; probablemente sería mejor traduci rlo como "tratamiento
especial individual" (en verdad, se trata de una palabra normal,
que se encuentra muy a menudo en contratos de representación
comercial). Kaltenbrunner logró probar que, en el contexto de
un documento, la palabra significaba el derecho de beber champaña
y de tomar lecciones de francés. La fiscalía había confundido
un lugar de deportes invernales con un campo de concentración
(XI 338-339 [374-375]); (XI 232-386 [259-427]; XVIII 40-68 [49-80]).
El documento de deportes invernales es el Documento 3839-PS,
XXXIII 197-199, una "declaración jurada").
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WILHELM KEITEL
Keitel fue ahorcado por su supuesta responsabilidad en atrocidades
que se dice que se cometieron en Rusia, y por el "Decreto de
los Comisarios" y el "Decreto Noche y Niebla". La evidencia
contra Keitel consistía, en su mayor parte, en "informes" de
"comisiones soviéticas de crímenes de guerra" (XVII 611-612
[663-664], XXII 76-83 [90-98]). Estos documentos son resúmenes
que contienen juicios, conclusiones, y generalizaciones, sin
ninguna evidencia o documentos que los respalde. En estos informes,
a las agencias militares alemanas se les da nombres falsos,
y se les confunde entre sí.
Entre los documentos soviéticos que se usaron para condenar
a muerte a Keitel, se hallan los Documentos URSS-4; 9; 10; 35;
38; 40; 90; 364; 366; 407; y 470.
El URSS-4 es un "informe" que acusa a los alemanes de haber
propagado intencionalmente epidemias de tifus con el propósito
de exterminar a las poblaciones rusas. La responsabilidad por
este crimen se atribuye al "gobierno de Hitler", y al "Oberstes
Kommando der deutschen Wehrmacht" (Comando supremo de las fuerzas
armadas alemanas) (Véase también Report on U.S. Crimes in Korea,
Peking (1952) (guerra bacteriológica norteamericana).
Los Documentos URSS-9, 35, y 38 son también informes de comisiones
soviéticas de crímenes de guerra.
El Documento URSS-90 es el juicio de un tribunal militar
soviético, el cual declara que "los invasores fascistas alemanes
cometieron crímenes bestiales", atribuyendo estos crímenes a
la "Deutsche Wehrmachtskommando" (Comando de las fuerzas armadas
alemanas).
No se anexan los documentos originales ni se mencionan órdenes
específicas. Tampoco se menciona el nombre de Keitel. Los otros
documentos son pretendidas "copias fieles autenticadas" (XVIII
9-12 [16-19]) de documentos que supuestamente poseían los rusos.
El objetivo del Decreto "Noche y Niebla" (XVIII 19-22 [27-30])
era ofrecer una alternativa a la condena a muerte de miembros
de la Resistencia. La fiscalía admitió que se podía fusilar
a los rebeldes en conformidad con todo derecho internacional
(V 405 {456}); pero los alemanes no deseaban condenar a muerte
a todos. Consideraban que las condenas de cárcel tendían muy
poco efecto disuasivo, dado que todo el mundo creía que la guerra
terminaría en pocos años (XXI 524 [578-579]). El Decreto sobre
los Comisarios había tenido muy poco resultado en la práctica,
en parte debido a la dificultad de determinar cuáles prisioneros
eran los Comisarios y cuáles no (XXI 404-405 [446-447]); XXII
77 [91]).
Hasta hoy se acusa a Keitel de haber bloqueado el acceso
a Hitler, esto es, de haber aislado a Hitler de ciertas informaciones.
Esta acusación, absurda hasta el extremo, está refutada en las
páginas 645-661 [710-717] del tomo XVII.
Otras "pruebas" contra Keitel fueron el Documento 81-PS (citado
en el discurso inicial del fiscal Jackson), el Documento 470,
una "copia fiel" (eso es, el documento fue reescrito a máquina
para hacer la copia) de un "documento original" escrito enteramente
en serbo-croata (!) y que existía supuestamente en Yugoslavia,
con una "firma" de Keitel escrita a máquina (!). No se sostuvo
que Keitel hubiese entendido el serbo-croata; sino que el documento
había sido una "traducción" de un documento escrito en alemán
que los yugoslavos no tuvieron la suerte de hallar (XV 530-536
[578-585]).
El caso de Keitel se halla en X 468-658 [527-724]; XI 1-28
[7-37]; XVII 603-661 [654-717]; XVIII 1-40 [7-48].
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CONSTANTIN VON NEURATH

Von Neurath fue la víctima de una burda falsificación, el
Documento 3859-PS. Los checos tomaron un documento auténtico,
lo re -escribieron a máquina, con extensas alteraciones e interpolaciones,
y presentaron al Tribunal una "fotocopia" de su "copia" (con
firmas hechas a máquina). El documento original se encontraba
en Checoslovaquia.
En este documento casi todo es falso: la burocracia alemana
era muy compleja, y numerosos documentos de la fiscalía llevan
direcciones erróneas, referencias tergiversadas, y procedimientos
incorrectos, todo lo cual no se hace evidente de inmediato.
En relación con este documento, Von Neurath dijo,
"Lamento tener que decir que usted miente" (XVII 67 [79];
373-377 [409-413]).
Von Neurath fue declarado culpable de haber cerrado las universidades
checas (lo que no es un delito bajo el derecho internacional
cuando es llevado a cabo por un gobierno de ocupación), y de
haber fusilado a 9 estudiantes checos después de una manifestación.
Estos crímenes se "probaron" con diversos documentos: el URSS-489,
una "copia fiel autenticada", (certificada por los checos);
el URSS-60, es un "informe" de una "comisión de crímenes de
guerra", que presuntamente "citaba" las afirmaciones de Karl
Hermann Frank (naturalmente, las afirmaciones no se anexaron
al informe); y el URSS-494, una "declaración jurada" de Karl
Hermann Frank, firmada 33 días antes de su ejecución. Las declaraciones
atribuidas a Frank en el informe de la comisión de crímenes
de guerra, naturalmente, no estaban firmadas ni fechadas, y
se decía que los documentos originales estaban en Checoslovaquia
(XVII 85-90 [98-104]).
Gran parte de la "evidencia" fabricada contra Von Neurath,
Schacht, Von Papen, Raeder, y otros acusados provinieron de
las declaraciones juradas de un viejo diplomático norteamericano
que residía en México (Documentos 1760-PS; 2385-PS; 2386-PS;
EC-451).
Se sostuvo que el diplomático, Messersmith, estaba demasiado
viejo para comparecer ante el Tribunal (II 350 [387]); pero
se negó que fuera senil (II 352 [389]). La "evidencia" consistía
en las opiniones personales de Messersmith respecto a las motivaciones
y caracteres de otras personas.
El caso de Von Neurath aparece en XVI 593-673 [649-737];
XVII 2-107 [9-121]; XIX 216-311 [242-345]).
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FRANZ VON PAPEN
Von Papen fue acusado de haber conspirado con Hitler para
inducir a Hindenburg para que pusiese a Hitler en el gobierno
como Reichskanzler. Según este punto de vista, von Papen hizo
creer a Hindenbug que si no ponía a Hitler en el gobierno, se
desataría una guerra civil.
El Reichskanzler de aquella época, el general von Schleicher,
había intentado, desde hacía ya mucho tiempo, gobernar ilegal
e inconstitucionalmente sin el apoyo de los nacionalsocialistas,
que gozaban de la más grande mayoría en la historia del Reichstag.
Muchas ilegalidades de Hitler datan, en realidad, del período
del gobierno de von Schleicher (XXII 102-103 [118-119]). Esta
era la única alternativa al caos de 41 partidos políticos, cada
uno de los cuales representan do a algún interés financiero
privado.
Los vencedores demócratas reclamaron a von Papen, en 1946,
que él debió haber previsto en 1933 la intención de Hitler de
desencadenar una "guerra de agresión", y que conspiró con von
Schleicher para gobernar por medio de una dictadura militar.
Von Schleicher fue fusilado inmediatamente después del Putsch
de Röhm. Hindenburg consideró que estas ejecuciones eran legales,
lo que se probó por medio de un telegrama en que felicitaba
a Hitler (XX 291 [319]; XXI 350 [386]; 577-578 [636-637]; XXII
117 [134-135]). También von Papen consideraba que las ejecuciones
de Röhm y sus seguidores habían estado justificadas debido al
estado de emergencia (XVI 364 [401]); pero consideraba que ocurrieron
muchos otro asesinatos que no estaban justificados; y que era
el deber de Hitler ordenar una investigación y castigar estos
actos. Pero no se hizo así.
La fiscalía admitió en Nuremberg que el programa del partido
nazi no contenía nada ilegal, y que en verdad casi era elogiable
(II 105 [123]). Los nacionalsocialistas fueron declarados legales
por las autoridades de ocupación de Renania en 1925 (XXI 455
[505]), por la Corte Suprema Alemana en 1932 (XXI 568 [626]),
y por la Liga de Naciones y el Ministro General de Danzig en
1930 (XVIII 169 [187-188]).
No estaba claro en 1933 si el ejército apoyaría a von Schleicher
por unanimidad contra los nacionalsocialistas, quienes tenían
el derecho legal de gobernar; fue la negativa de Hindenburg
de violar la constitución ante el peligro de una guerra civil
lo que llevó a Hitler al gobierno de una manera también totalmente
legal (véase también XXII 111-112 [128-129]).
Von Papen fue acusado de haber cometido "actos inmorales
al fomentar el Proyecto Común", tales como haber utilizado la
forma intima "Du" (tu) en charlas con el Ministro de asuntos
extranjeros austriaco Guido Schmidt (!). Von Papen replicó:
"Sir David, si usted hubiera estado en Austria tan sólo una
vez en su vida, sabría que en Austria casi todo el mundo trata
de 'du' a los demás" (XVI 394 [435]).
Las acciones de von Papen que no se pudieron considerar como
"criminales", se utilizaron para probar su "duplicidad" ( no
es un juego de palabras). Se les atribuyó un significado mental
a sus actos con conocimiento retrospectivo.
Se sostiene algunas veces que como a von Papen, Fritzsche,
y Schacht se les absolvió, Nuremberg fue un "proceso justo".
El proceso del Tribunal Militar Internacional para el Lejano
Este, y los otros procesos de crímenes de guerra en los cuales
no hubo absolución alguna, no constituirían prueba de lo contrario;
se olvida que hubo un promedio de aproximadamente 5 – 10% de
absoluciones en los procesos de brujería en el siglo XVII.
El caso de von Papen aparece en XVI 236-422 {261-466}; XIX
124-177 [139-199].
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ERICH RAEDER

Raeder fue acusado de haber "conspirado" con los japoneses
para atacar a los Estados Unidos. Otros crímenes cometidos por
Raeder incluían haber oído discursos, asisti do a conferencias,
tenido conocimiento de plan e s contingentes, y haber aceptado
regalos de cumpleaños ("participación voluntaria en el Proyecto
Común").
Raeder probó que los norteamericanos sabían del inminente
ataque contra Pearl Harbor con 10 días de anticipación, mientras
que los alemanes no sabían nada (XIV 122 [137-138]).
La discusión de Raeder acerca de l os prepara tivos militares
alemanes y los discursos de Hitler se examinará junto con las
de Von Ribbentrop (XIII 595-599 [656-660]; 617-631 [680-696];
XIV 1-246 [7-275]; XVIII 372-430 [406-470]).
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JOACHIM VON RIBBENTROP

Von Ribbentrop fue ahorcado por haber firmado el Pacto Molotov-Ribbentrop,
que precedió y permitió el ataque contra Polonia. Ribbentrop
justificó sus acciones en razón de que un millón de alemanes
habían sido expulsados de los territorios polacos durante un
periodo de veinte años; expulsiones que estuvieron acompañadas
de numerosas atrocidades, y que las protestas presentadas a
la Corte Internacional de Justicia de La Haya y a la Liga de
Naciones en Ginebra, durante el mismo periodo, habían sido ignoradas
Las víctimas eran alemanes étnicos de nacionalidad polaca, que
vivían en los territorios que se dieron al nuevo estado polaco
conforme al Tratado de Versalles.
El 23 de octubre de 1938, Ribbentrop hizo una oferta a los
polacos que el embajador británico, Sir Neville Henderson, reconoció
como razonable, llamándola una " propuesta al más puro estilo
de la Liga de Naciones". Ribbentrop pidió un plebiscito para
decidir sobre el corredor polaco; la devolución de Danzig (una
ciudad 100% alemana) al Reich; y la construcción de una vía
férrea y una autopista extra-territorial de doble vía a través
del corredor hacia Prusia del Este, que había sido previamente
separada del resto de Alemania a causa del Tratato de Versalles,
y a la cual sólo se podía llegar por mar, en contra de todo
sentido común; en definitiva, se solicitaba un puente terrestre
hacia Prusia Oriental (X 260-269 [295-304]; 280-281 [317-318];
367-369 [416-417]).
A cambio, los polacos recibirían un provechoso acuerdo financiero:
una garantía de poder utilizar las instalaciones portuarias
de Danzig y una salida para los productos polacos por dicho
puerto. El futuro del corredor se debería determinar de acuerdo
con el principio de auto-determinación. Los polacos obtendrían
una salida al mar, y los acuerdos germano-polacos (firmados
por Hitler en 1934, no obstante una amarga oposición alemana),
se renova rían por un nuevo período (XIX 362-368 [399-406].
Para la versión de la fiscalía sobre estos mismos acontecimientos,
véase III 209-229 [237-260]).
Este fue el "plan nazi para conquistar el mundo" que sirvió
a los enemigos de Alemania como pretexto para la guerra, el
cual incluiría finalmente a Pearl Harbor, Hiroshima, y Yalta.
En respuesta, los polacos determinaron que cualquier cambio
en el estado legal de Danzig significaría guerra con Polonia.
Se ordenó una mo vilización general en Polonia. Mientras tanto,
continuaban las expulsiones de alemanes, llenando campos de
refugiados a lo largo de la frontera germano-polaca.
Se dice que el embajador polaco, Lipski, declaró el 31 agosto
1939, que estaba bien consciente de las condiciones en Alemania,
habiendo servido muchos años en ese país. No le interesaba ninguna
comunicación u oferta de Alemania. En caso de guerra, estallaría
la revolución en Alemania y el ejército polaco marcharía triunfante
hasta Berlín (XVII 520-521 [565-566]; 564-566 [611-614]; XX
607 [661]).
Ribbentrop declaró que esta actitud de los polacos hacía
que la guerra fuese inevitable; que se tenía que resolver el
problema del corredor y de las expulsiones; que tanto Hitler
como Stalin, pensaban que los territorios en cuestión estarían
perdidos para ambos países después de una guerra desastrosa
seguida por tratados de paz igualmente desastrosos (X 224-444
[254-500]; XVII 555-603 [602-655]).
Para los alemanes en el proceso de Nuremberg, había una sola
explicación: los polacos y los británicos estuvieron en contacto
con la así-llamada "resistencia" alemana, la cual había exagerad | |