Luchando contra gigantes
Reflexiones sobre el "Campus Project"
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Published: 2018-02-20

Hace aproximadamente dos años, CODOH perdió un miembro clave y fundador. Me refiero a Bradley R. Smith que irónicamente en su cumpleaños, el 18 de febrero, por la mañana después de luchar contra el cáncer durante casi ocho años, falleció.

Como revisionista, no hay una personalidad que se le compare;  como fundador de CODOH , durante gran parte de su vida dirigió CODOH y tomó las grandes decisiones sobre en qué debería concentrarse CODOH y qué tipo de empresas debería embarcarse. Nunca solo, por supuesto; CODOH nunca ha sido una organización de un solo hombre.

Es bien sabido y no hay misterio de ello,  que Bradley Smith no era del tipo académico. A través de los muchos años, alrededor de 35 años, en el revisionismo, no produjo ningún trabajo de investigación mucho menos un libro en el que publicara algún hallazgo sobre un tema de investigación, aunque escribió muchos ensayos cortos sobre la libertad de expresión y la falta de él en el campus la universidad, la falta de integridad de la "Clase de académica" por lo que esto lo convirtió en una “especie” distinto al compararlo con otros revisionistas. Nadie antes se había preocupado de la manera en la que lo hizo sobre la libertad de expresión en el campus universitario con respecto a la narrativa del Holocausto y la falta de apoyo de los profesores y la administración para liberarse de este tabú en las instituciones académicamente más prestigiosas en el país y del mundo.

Era un agudo observador y un escritor que llegó a ser, me atrevo a decir, de los mejores de su generación. Tal vez más tarde su trabajo saldrá de las sombras.

En su libro Confessions of a Holocaust Revisionist (Confesiones de un revisionista del Holocausto), "confiesa" de una manera muy poco avergonzada y abierta lo que pocos pueden decir asi tan quitados de la pena, y mucho menos escribir para dejar un registro que cualquiera pueda leer, en el prefacio de su libro escribe: "Tengo 57 años, mido 5'10 "de estatura y peso lamentablemente 240 libras". Luego agrega: "Mi falta de fe en la información estrujaría el corazón de la computadora más avanzada. La experiencia y la sensibilidad son más fáciles para mí ".

De hecho, esta era su “marca registrada” en su forma de hacer revisionismo. Experiencia y sensibilidad se puede ver en todo su trabajo. Fue, a pesar de que la frase de tanto ser usada por ahora es un poco cursi "El rostro humano del revisionismo". Eso es lo que hizo mejor. Ser él mismo, sin maquillaje, abierto, sincero, a veces brutalmente honesto, pero nunca engreído o presuntuoso sobre su trabajo y sobre su notoriedad.

Fue uno de los pocos revisionistas que abandonó su vida privada y luchó abiertamente contra aquellos que creen que no tenemos derecho a expresar nuestra opinión, que no somos más que escoria, mal que debe combatirse y deshacerse de él. ... Bradley decidió dejar dejar verse, usar su rostro y con eso representar a todos aquellos que no se atrevieron a hacer lo mismo o que simplemente era imposible hacerlo ya que con ello lo perderían todo. De la misma manera, desafió a los intolerantes, a los hombres poderosos con sus intereses que querían suprimir el revisionismo porque significaba malas noticias para ellos.

Se convirtió en el hombre que todos conocían cuando se hablaba de revisionismo en Estados Unidos. Esto dicho sin exagerar; apareció varias veces en la televisión nacional, den programas muy conocidos y vistos y dio cientos de entrevistas de radio, pero sobre todo, siempre fue un tipo sencillo con una simplicidad que no es común ni fácil de encontrar. Su cuenta de Twitter al describir el trabajo o la ocupación dice hasta la fecha “simplemente escritor”.

Entonces, ¿cómo Bradley Smith y CODOH se convirtieron en una amenaza real para aquellos en la ADL, Hillel y otras organizaciones judías que estaban en contra de la discusión del Holocausto? Fue el programa de divulgación de Bradley que abandonó hasta el último día que entró en su oficina, solo unos días antes de su muerte.

Parte de este programa de divulgación fue promover obras revisionistas, como continuamos haciéndolo en CODOH y cuya importancia es primordial. Parte fundamental de lo que el revisionismo debe hacer es compartir con otros para iluminar a aquellos que creen en esta visión aterradora de la historia donde uno es el mal absoluto y el otro representa a los héroes y la justicia. Nunca renunciaremos al derecho de divulgar nuestras ideas a través de todos los canales que tenemos a nuestra disposición. A nuestra libertad de expresión siempre mesura y objetiva. Las redes sociales, por ejemplo, han jugado un papel clave en la difusión del "debate abierto" sobre el Holocausto. No adoctrinamos como lo hacen los "otros". Contamos nuestra historia, y ésta está abierta a discusión.

En el caso de Bradley Smith, lo que fue su gran proyecto finalmente lo metió en una especie de embrollo, en su llamado “campus project”  divulgó  y promovió un "debate abierto" sobre el Holocausto para estudiantes y académicos en las  universidades estadounidenses.

Él creía que "la clase de académica" debía estar abierta sobre la libre discusión de la narrativa del Holocausto y debía ser honesta sobre un tema histórico que se había convertido en un tabú en el campus de la universidad. Quizá el tabú mas grade a partir de los anos 70’s del siglo pasado. A los estudiantes no se le permite hasta la fecha formar sus propias opiniones; esto con la complicidad de los profesores que no están dispuestos a permitir un debate abierto, un libre intercambio de ideas. No quieren arriesgar nada de sus vidas cómodas y, aunque muchos no son creyentes del Holocausto y si fuera menos toxico darían su opinan al respecto, aun así, cumplen con el programa. No hay dudas sobre el Holocausto, no si significa dañar o incluso cuestionar la historiografía ortodoxa.

No hacían ni hacen lo correcto y Bradley Smith quería decirles a los estudiantes que esto estaba sucediendo. Y quería recordar a los profesores la oportunidad excepcional que tenían de permitir la libertad de expresión en el campus con respecto al Holocausto, esto fue su gran programa de divulgación llamado “campus Project” permitir a los estudiantes debatir al narrativa histórica del holocausto, incluso si eso significaba herir la sensibilidad del grupo étnico que había sufrido tanto bajo el régimen nazi por lo cual se promovió  en todas partes y por todos los medios que habríamos   de no cuestionarles ni una sola parte de la narración del Holocausto, sin importar cuán demente e imposible a veces puede ser.

Así, por supuesto, Bradley Smith fue llamado antisemita, neonazi y todas esas cosas lindas a las que te haces acreedor y que pueden llamarte para deslegitimar tu discurso y a cambio retratarte como un loco que no sabe de qué está hablando y necesita ser “ninguneado”. Prohibirle el acceso a los medios de comunicación en el campus universitario para que sus ideas no contaminen el "terreno sagrado" de la academia.

La táctica de Bradley era ser invasiva, mientras más invasiva más posibilidades tenía de crear una historia en campus. Y fue muy difícil hacerlo; lo sé porque tuve la desgracia y el privilegio de trabajar con este hombre magnífico en una "causa perdida" como puede ser el campus project. Él estaba peleando con gigantes y no eran molinos de viento eran verdaderos gigantes. Fue el gladiador revisionista que sería "golpeado en el área" una vez para luego simplemente levantarse una vez más con otra idea sobre cómo recuperarse de esta conspiración entre Hillel-ADL en el campus que siempre o influía en las decisiones editoriales de los periódicos del campus donde la batalla usualmente tomaba lugar.

Colocar un anuncio simple conmovería todo un campus, y en los viejos tiempos incluso los académicos argumentarían que Smith estaba equivocado en sus afirmaciones, por lo tanto, muchos estudiantes y profesores participaban en un "Debate abierto" sobre el Holocausto y principalmente sobre la libertad de expresión con respecto a las preguntas sobre el Holocausto. Se abriría una pequeña ventana por la cual podría entrar la libertad de expresión y pasarían muchas cosas.

Algún día sería muy interesante recopilar las cosas significativas que sucedieron durante los años del campus Project, hay documentos que señalan incluso la participación en el debate de rectores de universidades.

Era un trabajo frenético, imposible de predecir el resultado, pero gratificante porque sabía, sabíamos, que cientos, tal vez más, de estos "recipientes vacíos" como Bradley llamaría estudiantes, disfrutarían, por un momento, al menos de relativa libertad y se abandonaría lo políticamente correcto para privilegiar la verdad, el diálogo, la libertad de expresión. Hacer las preguntas prohibidas, debatir entre ellos, incluso publicar opiniones en los periódicos de su campus; sí, el único periódico que difícilmente leerían se convertía de pronto un medio importante. Muchos estudiantes sabrían que muchos de sus profesores estaban censurando la información esencial en este evento histórico; aprenderían que no habían experimentado hasta entonces un libre intercambio de ideas, el debate abierto tan necesario para desenredar la narración infernal del Holocausto ortodoxo, y que la libertad de expresión, sin importar lo desagradable que pueda parecer a algunos, y la libre investigación son esenciales para investigación académica aun cuando se habla del Holocausto.

No tengo idea de qué hacer con la idea del campus project; quizás deberíamos resucitarlo o quizás deberíamos dejarlo por ahora y hacer más de lo que hacemos ahora. Divulgación a través de canales más convencionales.

Por ahora, lo dejaré en paz ... Quien, si no Bradley Smith podría decirnos cuán difícil y desafiante fue el " Campus Project" cuando escribe en su libro Break his Bones, Confessions of a Holocaust Revisionist, en su prólogo lo siguiente:

"Dándome una palmadilla en la espalda, diré que muchas veces me he preguntado por qué defiendo un debate abierto sobre esa historia y no sobre otra. Después de veinte años, me queda la misma respuesta. No sé por qué empecé a preguntar, y ahora no sé por qué no me detengo. La experiencia de tratar de hacer que los académicos sean honestos sobre la corrupción moral y el fraude histórico presentado por la industria del Holocausto me ha dejado aislado, arruinado y viejo. No digo que la experiencia haya sido una pérdida de tiempo. Lejos de eso".


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Author(s): Roberto Hernández
Title: Luchando contra gigantes, Reflexiones sobre el "Campus Project"
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Published: 2018-02-20
First posted on CODOH: Feb. 20, 2018, 10:45 a.m.
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